domingo, 14 de abril de 2013

Capítulo 12: Todo comienza (Parte I)


-Venga Fanny, concéntrate-dijo Hugo-si no conseguimos esto no avanzaremos.

-No puedo concentrarme-contestó, mientras dejaba su estado de tensión para medio tumbarse en la silla de la habitación de Hugo-no mientras Cristel sigue sin despertarse y Sadhie acaba de aparecer de repente.

Ya habían pasado dos semanas desde los sucesos de la fiesta de La Chismosa. La llegada de Sadhie, una desalmada, había alterado a todos. Nunca habían tenido a nadie procedente de La Ciudad sin Alma hasta entonces, así que no sabían cómo cuidarla. Estaba pálida y era muy delgada. Su pelo castaño se lucía sin el brillo alegre que el de Fanny poseía, más bien parecía asustado, algo extraño que Los Buscadores nunca habían podido ver. Al principio pensaron que era simple suciedad, ya que, al llegar, tenía la ropa hecha girones, el pelo lleno de hojas del bosque y llena de barro por cualquier sitio. Pero, después de un largo baño y de la explicación de Max sobre el pelo de los desalmados, descubrieron el por qué del extraño tono de su pelo. Sus ojos azules también reflejaban el miedo y la desconfianza que sentía en esos momentos, de hecho, no había vuelto a hablar desde la noche en la que llegó.

Desde entonces, Max, Igor y Dalia habían estado cuidando de Cristel por turnos, ya habían aplicado otra vez la Terapia del Fuego, pero no despertaba, por lo que dedujeron que aun les hacía falta algo más, así que se pasaban los días pensando qué podían añadir. Khalil aún no se había recuperado de la noticia de su hermana, se pasaba los días encerrado en su habitación, sin hablar con nadie, mirando una foto de Cristel y, de vez en cuando, lloraba. Solo salía para comer, ir al baño o al instituto y solo se movía para acomodarse en su cama  cuando tenía sueño. Asier y Vito intentaban seguir ellos solos con la búsqueda de La Brecha, pero era una tarea muy difícil y agotadora si no se turnaban con los demás Buscadores, había noches que ni dormían y aguantaban a base de cafés. Por suerte, Beda intentaba ocuparse solo de Sadhie, dado que todos los demás parecían tener cosas mejores a las que prestar atención. Tampoco era demasiado difícil para él, pues lo único que hacía era llevarla bastante comida, que había aprendido a hacer el año anterior con Asier, compartir alguna que otra sonrisa con Sadhie, pedir ropa a Dalia, que rebuscaba en su armario hasta encontrar algo de la talla de su nueva inquilina, incluso había camisas de Cristel que la valían. Por último, intentaba que saliera más de sui habitación y la llevaba al jardín, la enseñaba toda la casa… incluso habían llegado a salir de allí para dar un corto paseo por la calle y que así Sadhie cogiera algo de color en la piel.

-Vamos-dijo Hugo, colocándose justo enfrente de ella-sé que puedes hacerlo, concéntrate.

Fanny dejó escapar un suspiro y volvió a poner las manos en el teclado de su ordenador portátil. Respiró hondo varias veces e intentó volver a visualizar la capital de Elimara, de la que aún no sabía el nombre, tal como la había descrito Max. La intención de este trabajo, era comenzar con la instrucción de Fanny como Donista, que, a pesar de todo lo sucedido, tenía que seguir con su trabajo y hacer unos esfuerzos inmensos por no descentrarse.

Se quedó un momento más como estaba, y de repente bajó la mirada al teclado, visualizando la posición de cada tecla, para poder escribir perfectamente cada detalle de su cabeza.

Cerró los ojos y rápidamente se empezó a oír el suave tecleo que provocaban los dedos de Fanny.

 

 

 

-Buenos días-dijo Beda a Sadhie.

La chica le sonrió, pero no dijo nada. A Beda no le importaba, ya se empezaba a acostumbrar. Sadhie empezó a desperezarse, solía despertarse más tarde que los demás, así que a Beda no le extrañaba que Sadhie se acabara de despertar a la una de la tarde.

-Te he dejado el desayuno en la mesa, en cuanto quieras desayuna, ¿vale?

Ella asintió. Beda se dirigió a la puerta para salir al salón y seguir preparando el día con Sadhie, había pensado llevarla andando hasta el instituto, para que fuera reconociendo aún más los sitios por donde seguramente pasaría mucho tiempo. Pero algo le obligó a pararse justo antes de salir:

-Gracias Beda-dijo Sadhie-gracias por todo.

Beda se dio la vuelta, sorprendido, y encontró a una chica sonriente, algo menos delgada que otros días y con una tonalidad mucho más bonita y alegre en su pelo castaño.

-De nada-respondió el, devolviéndole la sonrisa.

Salió de la habitación, muy contento de que Sadhie volviera a hablar, pero lo que le esperaba fuera no era muy alentador: Asier y Vito volvían a servirse una taza de café mientras se frotaban los ojos, intentando no echarse a dormir en medio de la cocina. Khalil había salido de su cuarto para tomarse un Cola Cao, y ahora removía el contenido de su vaso distraídamente con una cuchara color plata. La puerta de la habitación de Cristel se abrió en ese momento, para dar el paso a Dalia, que lloraba desconsoladamente por su falta de sueño y sus pocas esperanzas con Cristel, detrás de ella salía Igor con una cara desanimada y el pelo revuelto. Pero el peor era Max: se negaba a abandonar la habitación de Cristel, incluso cuando no le tocaba cuidarla, se quedaba sentado en una silla mirando a Cristel y lamentándose de no poder hacer nada. Otras veces, repasaba mentalmente las lecciones sobre enfermedades y botánica que le enseñaba su padre y, al ver que no se le ocurría nada, empezaba a golpearse la cabeza contra la pared. Ahora lucía u n pelo desordenado y sucio, un gran chichón en la cabeza y ropa arrugada.

Todos los ánimos que había recogido Beda en la mañana se desplomaron de repente. Pero no podía tomarse el lujo de deprimirse él también, tenía que aguantar todo lo que estaba viendo y sonreír, no s derrumbaría con ellos, sería el soplo de alegría que necesitaban.

-Buenos días-dijo, intentando aparentar felicidad.

Todos giraron sus caras deprimidas hacia él y se quedaron un rato mirándole, sorprendido s de su alegría en esos momentos difíciles.

Beda respiró hondo y sacó una gran sonrisa mientras se dirigía a la cocina. Empezó a coger pan, algo de fruta, queso, jamón… y más tipos de embutido. Después abrió un armarito que había al lado del fregadero de la cocina y cogió un par de botellas para llenarlas de agua.

-¿Quieres desayunar algo?-preguntó Vito en tono irónico.

-No gracias-respondió Beda, después de una pequeña risa- todo esto es para llevarme a Sadhie de picnic. Había pensado llevarla solo hasta el instituto pero he cambiado de opinión.

-Aquí no hay muchos sitios para montar un picnic, ¿no te parece?-preguntó Asier, expresando en su cara lo extraño que le resultaba eso.

-Lo sé, por eso voy a llevarla hasta el parque de Polvoranca.

-Eso está demasiado lejos-dijo Dalia, entrando en la conversación para animarse un poco-¿piensas ir andando hasta allí?

-Sí, ese es el objetivo del picnic, enseñarle más cosas que lo que tenemos alrededor, qué vaya cogiendo más color en la piel…

-Pero es muy delgada y débil, ¿aguantará bien todo el camino?-preguntó Igor.

.Creo que sí, durante esta semana ha cogido algo más de peso y ahora parece menos débil que antes.

-Pero está el problema de que no habla, ¿y si os cruzáis con alguien conocido y os pregunta?

-Bueno, podría decir que es tímida pero, creo que el hablar ya no es un problema.-paró un momento para cerrar el grifo y enroscar el tapón de la segunda botella, ya llena de agua-Esta mañana, Sadhie ha hablado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El otro día descubrí el blog por casualidad y me encanta, está genial en serio. Sigue con ello porfavor. Espero el siguiente capítulo ^^