miércoles, 10 de abril de 2013

Capítulo 11: Ayuda (Parte I)


-¿Por qué?-preguntó Hugo mientras acariciaba la suave cabellera de Fanny mientras ella apoyaba la cabeza en su hombro.

-¿Por qué el qué?

-¿Por qué no querías hablar conmigo?

-No lo sé Hugo, no lo sé. Es complicado, todo esto está pasando muy deprisa y supongo que…

-Te asusta, ¿no es eso?

-Sí, pero no sé por qué.

-Porque no me conoces del todo. Entiendes la causa de Max, porque la has escrito, pero no sabes nada de mí. Eso es porque no soy ninguno de tus personajes, no aparezco en tu libro, no puedes escribir lo que me ha pasado ni lo que me pasará.

-Sí, tienes razón. ¿También me puedes explicar eso?

-Hay dos razones.

Fanny esperó pacientemente a que Hugo le explicara ambas razones, pero descubrió que no  pensaba decirlo.

-¿Cuáles son?-preguntó.

-Piensa Fanny, ¿qué hacen Los Donistas?

Fanny cerró los ojos y volvió a la conversación que había tenido con Max la noche anterior, donde, en dos horas, le había explicado prácticamente todo, desde lo que les estaba pasando en Alcorcón, hasta las tradiciones y otras cosas de Elimara. Recordó su tranquila voz: “Los Donistas solo se producían con una mezcla de razas. Aunque no lo parezca, los de Elimara y La Ciudad sin Alma son diferentes razas, a simple vista no encuentras diferencia entre unos y otros, parecen seres humanos, pero, si te fijas muy bien, descubrirás que los ahora llamados desalmados, tienen un pelo muy extraño, con diferentes tonalidades de su color, según su estado de ánimo. Bien, tras esta explicación, se deduce que la mezcla de razas es de humanos y desalmados. Ahora esto no ocurre, porque se supone que los desalmados están malditos. Bien, Los Donistas predicen el futuro, pasado y presente de la gente de Elimara y La Ciudad sin Alma…”

-Claro, me contaste que tus padres son… eran-se corrigió Fanny-de Elimara, pero tú no. Los Donistas predicen el pasado, presente y futuro de las personas de Elimara y La Ciudad sin Alma, pero no dice nada de los que viven fuera de allí. ¿Y la otra razón?

Hugo respiró hondo. Ni si quiera sus padres habían llegado a averiguar lo que pensaba decirle a Fanny a continuación, incluso Garci y él tardaron meses en averiguarlo. Cogió una de las manos de Fanny como si lo necesitara para continuar. Giró la cabeza para mirar a Fanny porque esto era muy importante para él y… y no pudo hablar. Se había perdido en ella: en su mirada, que aun que fuera de un color oscuro, era la mirada más brillante y bonita que había visto en su vida. En su suave melena, tan larga que si no se la cortaba en unos meses, le llegaría por los codos. En su brillante sonrisa, que le decía que se podía ser feliz con la cosa más pequeña. Y se dio cuenta de que podía decírselo, de que podía darle la segunda razón sin que pasara nada.

Así que se aceró más a ella y acarició su mejilla. Fanny no se alejó y disfrutó de la caricia de Hugo. Entonces lo dijo:

-La otra razón es que estoy enamorado de una Donista.

 

 

No hay comentarios: