miércoles, 10 de abril de 2013

Capítulo 10: Empezando a creer (Parte III)


-¿Quieres algo de comer o beber?-preguntó Eva

-No gracias, estoy bien, ya comeré con los demás-contestó Hugo.

Había pasado toda la tarde con Eva y le caía bastante bien. Ahora estaban en su casa, preparando las cosas para la fiesta. La casa era enorme, cosa que Hugo no entendía porque las demás casas de la calle no se acercaban si quiera al tamaño de ésta. La fiesta se iba a celebrar en un gran jardín ya preparado con mesas, comida, luces… Pero ni la fiesta, ni la aparición de Eva, ni siquiera la Terapia del Fuego de Los Buscadores habían podido quitarle a Fanny de la cabeza. Y estaba seguro de qué era lo que le pasaba, por mucho que no quisiera: estaba enamorado. Esto era nuevo para él, más bien toda su vida estaba siendo nueva para él. Nunca había hecho amigos, ni se había quedado en un sitio más de un día, ni había tenido casa, ni familia, ni se había enamorado… Siempre había ido de un sitio para otro, sobreviviendo como podía en ese sitio, intentando localizar Elimara, solo desde… desde la muerte de sus padres. No había vuelto a tener familia hasta que, un día, Garci y Las Gemelas le encontraron, con un ojo morado y la boca sangrando en un callejón de…

-¿…vas a nuestro instituto?-concluyó Eva, sacándolo de su ensoñación.

-¿Qué?

-Que por qué no vas a nuestro instituto, está más cerca de aquí que cualquiera, no lo entiendo.

-Es que vinimos de Valencia hace poco y mi tío quiso matricularme pero no había plaza-mintió, en realidad estudiaba con Garci en casa, no veían la necesidad de llevarle a un instituto.

-Pues deberías venir el año que viene-le animó Eva-conoces a bastante gente en el instituto y eso de que tu tío sea profesor allí es una ventaja, ¿no?

-Sí, podría, pero mi tío solo está de sustituto.

-Bueno, siempre podría presentarse como fijo y…

Sonó el timbre de la casa.

-Eva cielo, ¿puedes abrir? Estoy poniéndome los pendientes nuevos.

-Voy-dijo en un suspiro.

Se marchó hacia la puerta, dejando a Hugo solo, mientras volvía a sus pensamientos anteriores.

 

 

 
-Muchas gracias por invitarnos-dijo Marta, que se había cruzado con Fanny y sus amigos de camino.

-No las des-dijo Eva sonriendo, suplicando que pasaran rápido para poder seguir con Hugo. Era la única persona de su edad que no la juzgaba por el comportamiento de su madrastra ni paraba de preguntarle sobre cotilleos que ella no había escuchado nunca.

Los tres amigos dieron dos besos a la anfitriona sin mucho ánimo y luego salieron al patio, dejando a Eva sola.

-¿Y tu madre?-preguntó Marta.

-En seguida baja, ir saliendo al patio-contestó E               va, sin quitar la sonrisa de su cara, una sonrisa que suplicaba que la dejaran en paz y se fueran de una vez.

Como si la entendieran, Marta y Marco, los padres de Fanny, se fueron sin decir nada más. Eva dejo escapar un suspiro de alivio y cerró la puerta. Se estaba a punto de irse otra vez con Hugo cuando volvieron a llamar a la puerta. Se lamentó por dentro, ¿es que no iban a dejarla nunca en paz?

 

 

Entraron al patio entre risas, y Fanny se quedó de piedra. Sabía que tenía que ir a hablar con él pero no sabía que decir, lo único que salió de su boca fue:

-Clary por favor, no me dejes sola.

-¿Qué? ¿Qué pasa Fanny?

-Ese es Hugo-la susurró en el oído.

-Pues yo prefiero a Ángel-dijo muy convencida.

-¿Qué?-preguntó Ángel, que lo había oído.

Clary se puso roja, no sabía que decir. Por suerte, Eva, que acababa de aparecer, se había dado cuenta de ello, e intentó intervenir para salvar a Clary de ese apuro:

-Bonito colgante, Fanny.

-Gracias, me lo han regalado mis padres hace poco.

-¿De dónde es?-preguntó Eva, mientras se fijaba en que los mofletes de Clary volvían a su color natural y sus ojos le agradecían la intervención.

-Pues…-tuvo que reprimir decir su verdadero origen, cuando lo consiguió, continuó hablando-creo que de Venecia.

-Vaya, tienes mucha suerte, debe de ser muy caro.

Un silencio vino a la conversación, a nadie se le ocurría qué decir, sobre todo a los tres amigos, que acababan de ver que habían juzgado bastante mal a Eva.

-¿Queréis algo de beber?-preguntó su anfitriona.

Todos contestaron negativamente con un ligero movimiento de cabeza. Entonces, alguien habló detrás de Fanny:

-¿Tienes Coca Cola?-preguntó.

Fanny reconoció su voz, la habría reconocido en cualquier sitio, Hugo. Sus pulsaciones se iban acelerando y un leve color rojo empezaba a asomar por sus mejillas. Cogió la mano de su amiga con fuerza, nerviosa, y ella no la soltó.

-Claro Hugo, enseguida vuelvo-dijo Eva con una sonrisa mientras entraba a su casa de nuevo.

-Hola Fanny-dijo con una voz alegre.

Se atrevió a soltar la mano de Clary y se dio la vuelta para encontrarse con unos ojos color marrón que a ella le parecían perfectos. Estaban cerca, muy cerca, como si Hugo lo hubiera planeado así. Le mostró una de sus encantadoras y perfectas sonrisas, Fanny sintió que se derretía por dentro.

-Hola-contestó mientras buscaba nerviosa la mano de su amiga.

No la encontró, dado que Ángel y Clary se habían ido. Lo que sí encontró fue la mano de Hugo, su contacto la estremeció. Sentía ganas de besarlo, de abrazarlo, pero se reprimía, no le parecía el momento, aunque su corazón le decía que cualquier momento era perfecto para estar con él.

-¿Podemos hablar?-preguntó él.

Fanny quería decirle que no, que no sabía si debía ir, pero no podía negarse, había algo que se lo impedía, así que asintió levemente i dejó que Hugo la llevara a una fuente que había en ese mismo patio, para estar solos.

 

-¿Estás segura de qué…?

-Shh, calla Ángel, tienen que hablar-replicó Clary.

Pero él no quería callarse. Sentía que ese era el momento perfecto para confesarse a su amiga, por desgracia, alguien se lo impidió.

-Hola chicos, ¿habéis visto a Fanny? Tengo que hablar con ella-dijo Max.

-Ahora no puede hablar, luego se lo dices-cortó Clary.

La sensación de celos que acababa de invadir a Ángel se desvaneció de repente e hizo que se preguntara bastantes cosas: ¿Clary ya no estaba enamorada? ¿Era su oportunidad?

Recordó entonces la conversación que había tenido la noche anterior con Fanny.

-¿Vas a hablarle de Elimara, Max?-preguntó Ángel.

Max se quedó sorprendido.

-¿Cómo sabes tú...?-preguntó.

-Me lo ha dicho-mintió, no era por eso exactamente.

-Sí, es eso-contestó Max, todavía más sorprendido de que Ángel hubiera creído a la primera.

-Sea lo que sea de lo que estéis hablando-interrumpió Clary, que no se enteraba de nada-va a tener que esperar.-dicho esto se fue a la cocina para ayudar a Eva, que tardaba mucho en llegar.

Los dos la vieron marchar. Cuando ya había entrado en la cocina, Ángel agarró por el brazo a Max y le dijo muy claro:

-Escúchame príncipe Melas de Elimara, porque solo lo diré una vez. Fanny lo está pasando muy mal y no me parece bien que la estéis atosigando con todo esto. Ella ya cree, si no, no hubiera vuelto a tocar ese colgante que hizo mi padre en su tiempo. Así que no vayas a ir ahora a preguntarla si cree, el por qué y que cuando piensa decirle a sus padres que lo sabe, porque es mejor que no lo haga hasta que aprenda a utilizar el Don, y eso, vosotros no podéis enseñárselo.-tomó aire para calmarse un poco, estaba asustando a Max, y tenía que pedirle algo muy importante-lo único que tenéis que hacer vosotros, porque yo tengo que seguir ayudándola en su vida normal, es ayudarla a desarrollar su parte de Elimara y su parte desalmada.

-Claro.

-Bien, me voy para dentro con Clary.

-Espera- le llamó Max.

Ángel se dio la vuelta para escucharlo.

-¿Cómo sabes tú todo esto? Dudo que Fanny te haya contado tanto que no sabe.

-Taia y Dalei-dijo simplemente. Después, se marchó.

Pero Max ya lo había comprendido.

No hay comentarios: