-Venga Fanny, concéntrate-dijo
Hugo-si no conseguimos esto no avanzaremos.
-No puedo concentrarme-contestó,
mientras dejaba su estado de tensión para medio tumbarse en la silla de la
habitación de Hugo-no mientras Cristel sigue sin despertarse y Sadhie acaba de
aparecer de repente.
Ya habían pasado dos semanas
desde los sucesos de la fiesta de La Chismosa. La llegada de Sadhie, una desalmada,
había alterado a todos. Nunca habían tenido a nadie procedente de La Ciudad sin
Alma hasta entonces, así que no sabían cómo cuidarla. Estaba pálida y era muy
delgada. Su pelo castaño se lucía sin el brillo alegre que el de Fanny poseía,
más bien parecía asustado, algo extraño que Los Buscadores nunca habían podido
ver. Al principio pensaron que era simple suciedad, ya que, al llegar, tenía la
ropa hecha girones, el pelo lleno de hojas del bosque y llena de barro por
cualquier sitio. Pero, después de un largo baño y de la explicación de Max
sobre el pelo de los desalmados, descubrieron el por qué del extraño tono de su
pelo. Sus ojos azules también reflejaban el miedo y la desconfianza que sentía
en esos momentos, de hecho, no había vuelto a hablar desde la noche en la que
llegó.
Desde entonces, Max, Igor y Dalia
habían estado cuidando de Cristel por turnos, ya habían aplicado otra vez la
Terapia del Fuego, pero no despertaba, por lo que dedujeron que aun les hacía
falta algo más, así que se pasaban los días pensando qué podían añadir. Khalil
aún no se había recuperado de la noticia de su hermana, se pasaba los días
encerrado en su habitación, sin hablar con nadie, mirando una foto de Cristel
y, de vez en cuando, lloraba. Solo salía para comer, ir al baño o al instituto
y solo se movía para acomodarse en su cama
cuando tenía sueño. Asier y Vito intentaban seguir ellos solos con la
búsqueda de La Brecha, pero era una tarea muy difícil y agotadora si no se
turnaban con los demás Buscadores, había noches que ni dormían y aguantaban a
base de cafés. Por suerte, Beda intentaba ocuparse solo de Sadhie, dado que
todos los demás parecían tener cosas mejores a las que prestar atención.
Tampoco era demasiado difícil para él, pues lo único que hacía era llevarla bastante
comida, que había aprendido a hacer el año anterior con Asier, compartir alguna
que otra sonrisa con Sadhie, pedir ropa a Dalia, que rebuscaba en su armario
hasta encontrar algo de la talla de su nueva inquilina, incluso había camisas
de Cristel que la valían. Por último, intentaba que saliera más de sui
habitación y la llevaba al jardín, la enseñaba toda la casa… incluso habían
llegado a salir de allí para dar un corto paseo por la calle y que así Sadhie
cogiera algo de color en la piel.
-Vamos-dijo Hugo, colocándose
justo enfrente de ella-sé que puedes hacerlo, concéntrate.
Fanny dejó escapar un suspiro y
volvió a poner las manos en el teclado de su ordenador portátil. Respiró hondo
varias veces e intentó volver a visualizar la capital de Elimara, de la que aún
no sabía el nombre, tal como la había descrito Max. La intención de este
trabajo, era comenzar con la instrucción de Fanny como Donista, que, a pesar de
todo lo sucedido, tenía que seguir con su trabajo y hacer unos esfuerzos
inmensos por no descentrarse.
Se quedó un momento más como
estaba, y de repente bajó la mirada al teclado, visualizando la posición de
cada tecla, para poder escribir perfectamente cada detalle de su cabeza.
Cerró los ojos y rápidamente se
empezó a oír el suave tecleo que provocaban los dedos de Fanny.
-Buenos días-dijo Beda a Sadhie.
La chica le sonrió, pero no dijo
nada. A Beda no le importaba, ya se empezaba a acostumbrar. Sadhie empezó a
desperezarse, solía despertarse más tarde que los demás, así que a Beda no le
extrañaba que Sadhie se acabara de despertar a la una de la tarde.
-Te he dejado el desayuno en la
mesa, en cuanto quieras desayuna, ¿vale?
Ella asintió. Beda se dirigió a
la puerta para salir al salón y seguir preparando el día con Sadhie, había
pensado llevarla andando hasta el instituto, para que fuera reconociendo aún
más los sitios por donde seguramente pasaría mucho tiempo. Pero algo le obligó
a pararse justo antes de salir:
-Gracias Beda-dijo Sadhie-gracias
por todo.
Beda se dio la vuelta, sorprendido,
y encontró a una chica sonriente, algo menos delgada que otros días y con una
tonalidad mucho más bonita y alegre en su pelo castaño.
-De nada-respondió el,
devolviéndole la sonrisa.
Salió de la habitación, muy
contento de que Sadhie volviera a hablar, pero lo que le esperaba fuera no era
muy alentador: Asier y Vito volvían a servirse una taza de café mientras se
frotaban los ojos, intentando no echarse a dormir en medio de la cocina. Khalil
había salido de su cuarto para tomarse un Cola Cao, y ahora removía el
contenido de su vaso distraídamente con una cuchara color plata. La puerta de
la habitación de Cristel se abrió en ese momento, para dar el paso a Dalia, que
lloraba desconsoladamente por su falta de sueño y sus pocas esperanzas con
Cristel, detrás de ella salía Igor con una cara desanimada y el pelo revuelto.
Pero el peor era Max: se negaba a abandonar la habitación de Cristel, incluso
cuando no le tocaba cuidarla, se quedaba sentado en una silla mirando a Cristel
y lamentándose de no poder hacer nada. Otras veces, repasaba mentalmente las
lecciones sobre enfermedades y botánica que le enseñaba su padre y, al ver que
no se le ocurría nada, empezaba a golpearse la cabeza contra la pared. Ahora
lucía u n pelo desordenado y sucio, un gran chichón en la cabeza y ropa
arrugada.
Todos los ánimos que había
recogido Beda en la mañana se desplomaron de repente. Pero no podía tomarse el
lujo de deprimirse él también, tenía que aguantar todo lo que estaba viendo y
sonreír, no s derrumbaría con ellos, sería el soplo de alegría que necesitaban.
-Buenos días-dijo, intentando
aparentar felicidad.
Todos giraron sus caras
deprimidas hacia él y se quedaron un rato mirándole, sorprendido s de su
alegría en esos momentos difíciles.
Beda respiró hondo y sacó una
gran sonrisa mientras se dirigía a la cocina. Empezó a coger pan, algo de
fruta, queso, jamón… y más tipos de embutido. Después abrió un armarito que
había al lado del fregadero de la cocina y cogió un par de botellas para
llenarlas de agua.
-¿Quieres desayunar algo?-preguntó
Vito en tono irónico.
-No gracias-respondió Beda,
después de una pequeña risa- todo esto es para llevarme a Sadhie de picnic.
Había pensado llevarla solo hasta el instituto pero he cambiado de opinión.
-Aquí no hay muchos sitios para
montar un picnic, ¿no te parece?-preguntó Asier, expresando en su cara lo
extraño que le resultaba eso.
-Lo sé, por eso voy a llevarla
hasta el parque de Polvoranca.
-Eso está demasiado lejos-dijo
Dalia, entrando en la conversación para animarse un poco-¿piensas ir andando
hasta allí?
-Sí, ese es el objetivo del
picnic, enseñarle más cosas que lo que tenemos alrededor, qué vaya cogiendo más
color en la piel…
-Pero es muy delgada y débil,
¿aguantará bien todo el camino?-preguntó Igor.
.Creo que sí, durante esta semana
ha cogido algo más de peso y ahora parece menos débil que antes.
-Pero está el problema de que no
habla, ¿y si os cruzáis con alguien conocido y os pregunta?
-Bueno, podría decir que es
tímida pero, creo que el hablar ya no es un problema.-paró un momento para
cerrar el grifo y enroscar el tapón de la segunda botella, ya llena de
agua-Esta mañana, Sadhie ha hablado.
1 comentario:
El otro día descubrí el blog por casualidad y me encanta, está genial en serio. Sigue con ello porfavor. Espero el siguiente capítulo ^^
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