domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 9: ¿Qué se supone que debo hacer? (Parte I)

Abrió la boca, pero no se le ocurrió qué decir. No quería mentir a Fanny, pero, por otro lado, tampoco quería hablar de su doloroso pasado.
-Hugo-dijo, mirándole fija y seriamente a los ojos-no me mientas por favor, solo quiero saber la respuesta, porque me estoy volviendo loca.
-No Fanny, no soy de Elimara.
-Entonces, no existe, ¿verdad?-preguntó, deseando con todas sus fuerzas que contestara lo que ella  unos días antes tenía claro.
-Sí existe, pero no lo conozco. Tengo familia allí a la que nunca he visto y conozco a gente que sí nació en Elimara. En parte sí soy de Elimara, dado que mis padres lo eran-paró un poco para respirar hondo y contener sus lágrimas, no le gustaba nada hablar de sus padres-pero nací aquí, así que en parte, tampoco soy de Elimara. No… no me gusta hablar de esto por… por cosas que me pasaron, y…
-No digas más-le cortó-solo necesitaba saberlo, saber que…
-¿Qué no estás loca?, ¿Qué Max no está loco? ¿Qué Elimara existe y así poder asimilar de alguna forma lo que eres? No, no lo lograrás Fanny, no sin saber tus orígenes, no sin lograr comprender de verdad a Los Donistas. Pero eso, solo lo lograrás con tus padres, y dudo mucho que ellos quieran decirte algo.
-Puedo hablar con ellos, preguntarles cosas y…
-No te dirán nada, Fanny-cortó rápidamente, sin siquiera fijarse en el miedo que reflejaba Fanny-porque creen que es lo mejor, que no sepas nada, que no desarrolles tu Don, que tengas lo que aquí llaman “una vida normal”, cuando tener el Don es lo más maravilloso que puede… que podía pasarle a alguien de Elimara.
-Hu… Hugo-tartamudeó Fanny intentando calmarse-no… no te entiendo, que… ¿qué está pasando?
-Ya lo irás descubriendo, de momento, intenta asimilar la información de hoy. Eres la única que puede cumplir nuestro sueño de volver.
Y dicho esto, se fue, sin decir una palabra más.


Habían pasado minutos, puede que incluso dos horas, y Dalia y Max no habían vuelto a hablar. Ambos seguían mirando la luna, que era lo que habían venido a hacer. Se oyó el ruido de la puerta y se fueron encendiendo las luces de la casa, pero ellos seguían sin moverse, sin decir ni una palabra, incluso parecía que no pestañeaban. También se escuchaba a Asier y Vito diciéndoles a Khalil, Beda y Cristel que dejaran las chuches que habían comprado esa tarde, que cenarían dentro de unos minutos y… Max se sobresaltó de repente, sí, había oído bien, Khalil, Beda y Cristel, Khalil y Cristel, juntos, toda una tarde.
-Dalia-dijo Max, moviendo despacio a su supuesta prima para que saliera de su ensoñación-antes has dicho que si Cristel y Khalil pasaran el tiempo juntos, por recordarle a su antigua vida, podría tener problemas, ¿no?
Dalia asintió.
-Y… ¿has oído lo que han dicho Vito y Asier?
-Claro, han dicho que Khalil, Beda y Cristel no se coman las chuches que han… -se paró en seco de repente, acababa de entender lo que Max estaba insinuando.
Ambos se levantaron de un salto y entraron corriendo a casa, preguntándose qué pasaría si  a Cristel le diera uno de sus ataques. Igor sabría exactamente qué hacer, intentar la técnica del fuego, pero podría salir mal y, aunque lo intentara, ni Beda ni Khalil le dejarían acercarse a Cristel.
-…nos dio un susto…-escucharon Max y Dalia cuando entraron en casa.
Vieron a todos en el salón, esperando que Asier trajera la comida de la cocina, escuchando una anécdota de la tarde de Cristel, Khalil y Beda. Ambos suspiraron, no le había pasado nada.
-Ah bien, al fin habéis entrado-dijo Asier, entrando al salón desde una puerta que se conectaba con la cocina, llevando unos platos de pollo y patatas fritas-Cristel, Beda y Khalil nos han dicho que querían contarnos algo a todos, ir sentan…
Se cortó, al ver que todos intentaban aguantar la risa. Asier no entendía de qué iba todo eso.
-¿Qué? ¿De qué os estáis riendo?-dijo, sin entender nada.
Vito tosió un poco para aclararse la garganta.
-Asier-dijo, con una sonrisa tonta en la cara-¿de verdad crees que ese es el delantal más…indicado para ti?

No hay comentarios: