sábado, 8 de diciembre de 2012

Capítulo 7: ¿Y si no mentía? (Parte I)

Hugo cerró la puerta de su habitación y dejó escapar un suspiro. Le encantaba su tío, pero con el tema de los estudios se ponía muy pesado. Acababan de estar en el invernadero estudiando algunas de las plantas que había allí y Garci aseguraba que Hugo no estaba muy centrado en la clase pero, ¡¿cómo estarlo?! El invernadero era su lugar favorito de la casa, donde todo era bonito y tranquilo, donde uno podía relajarse y olvidarse de todo durante unos momentos, ¡y su tío pretendía que estudiara allí, estropeando su lugar preferido! En cuanto se lo propuso Hugo se empezó a plantear eso que dicen de que los profes solo intentan fastidiar a los alumnos.
Volvió  a suspirar, solo había una cosa que podría animarle en esos momentos. Rápidamente cogió una silla de su cuarto y la acercó a la estantería. Se subió a la silla y buscó por la estantería más alta, el sitio de honor para los libros que consideraba los mejores y buscó el que estaba leyendo en esos momentos. Lo cogió. Volvió a suspirar, apenas le quedaban páginas por leer. Se bajó de la silla con el libro en la mano y se sentó en la cama para empezar a leer.

Fanny cerró su puerta de un portazo y se echó en la cama llorando. No se podía creer lo que le acababa de ocurrir; acababa de perder a su mejor amiga para siempre. Habían pasado un mes muy malo para ellas desde que Max la llamó en su casa. Ella todavía no sabía lo que Max la dijo, pero desde entonces, discutían muy a menudo, ¡y ahora Clary no soportaba siquiera estar cerca de Fanny! Lloró aún más cuando recordó lo que había pasado en clase de gimnasia. 
El profesor les había pedido que ellas dos hicieran una demostración del ejercicio que había que hacer, ya que eran las únicas de la clase que sabían hacerlo, y Clary se había echado para atrás, poniendo cara de asco como si el solo contacto con Fanny la repugnara.
Pensó en llamar a Ángel para ver si él la animaba un poco, pero recordó que le habían castigado por contestar al profesor de matemáticas, y no era bueno  que le pillaran con el móvil.
¿Llamaba a Max? No, llevaban sin hablar desde que él le devolvió el libro y la confesó que se lo había leído y le había encantado… Luego volvió a insistir con su historia de Elimara y Fanny le soltó un sermón. De hecho, en unos días haría un mes desde aquello, ya que en nada empezaba el mes de mayo
De pronto le vino un nombre a la cabeza, sabía perfectamente a quién llamar. Habían hecho buenas migas y él había estado apoyándola mucho últimamente con lo de Clary, y tal vez pudiera animarla. Cogió el móvil y lo buscó en su lista de contactos.
Contestaron bastante rápido.
-¿Sí? -dijeron al otro lado del teléfono.
-Hola Hugo -respondió Fanny con voz tristona- ¿estás ocupado?



Max caminaba por la calle, yendo a la panadería. Este mes había empezado a salir  con la gente de su clase para parecer un chico normal y ver si podía volver a hablar con Fanny, pero no había conseguido nada. Ahora simplemente salía por gusto, solo o con alguno de sus supuestos primos. Hoy había preferido ir solo para pensar en cómo había salido Fanny del instituto, ¿habría discutido otra vez con Clary? Seguramente sería eso, pero le parecía extraño que hubiera salido así, ya se había peleado con ella, pero nunca había acabado llorando, de hecho, Max nunca había visto a Fanny llorando.
Llegó a la panadería y abrió la puerta. Una campanita sonó advirtiendo al propietario de que había entrado otro cliente.


Clary sacó el dinero del bolso y lo fue poniendo en el mostrador mientras esperaba a que la panadera acabara de darle su pedido. No paraba de pensar lo mismo: “¡Estúpida Fanny!” Llevaba así desde que recibió la llamada, “¡cómo la odio!” No se le había olvidado nada de la llamada, “¿Por qué ella y no yo?” La había grabado para recordarla siempre por si Max le decía algo bonito, pero no dijo eso “¡Todo es culpa suya!” La escuchaba todas las tardes, se sabía hasta la última coma, el último punto y el último suspiro o silencio.
A principios de mayo…
-Hola Max.
-Hola Clary.
Se oyó un suspiro al otro lado de la línea.
-¿Qué querías? -preguntó Clary toda ilusionada.
-Quería saber si estaba Fanny por allí, es que no voy a poder salir en una semana y tengo que hablar con ella urgentemente sobre lo que pasó en el hospital.
Clary se quedó de piedra. Sabía perfectamente lo que había pasado en el hospital pero, ¿y si su amiga la había mentido y en realidad se le había declarado? ¿y si se habían besado? No, Fanny nunca haría eso, ¿o sí?
-Pues se ha ido ahora mismo pero si quieres dime a mí lo que querías decirle y yo la llamo.
-No gracias, es privado y no te lo puedo contar, lo siento.
Un silencio muy amargo, lleno de suspiros, invadió la llamada.
Ahora estaba segura, Max se le había declarado a su mejor amiga, ¡seguro!
Y mientras siguió la llamada, Clary no paró de inventarse posibles cosas que hubieran pasado en el hospital.

Apretó el puño, quería gritar que la odiaba, que la mataría, pero no podía, acababa de entrar otro cliente, y precisamente no quería gritar esas cosas delante de Max. Le recorrió un escalofrío, ¡ese era Max! ¿Qué hacía allí? Probablemente iba a comprar pan o bollos, igual que ella, pero, ¿precisamente ese día?

No hay comentarios: