Max estaba muy desconcertado, ¿había dicho que era su hermana?, pero, no tenía sentido, ¿si fuese su hermana no se preocuparía más por ella?, no entendía muy bien, así que preguntó sus dudas sin cortarse un pelo:
-Pero, si sois hermanos, ¿no sería lo lógico que te preocuparas más por ella?
Khalil se giró hacia él y fue directo a darle una explicación:
-Verás, estábamos en Elimara, hace dos años creo, cuando nuestro padre murió de un infarto mientras daba uno de sus largos y habituales paseos por el bosque, ya sabes, como se suele hacer. Le encontramos muerto más o menos después de una hora del infarto.
Hizo una pequeña pausa recordando el momento mientras que Max sintió una punzada en el corazón, encontrar a tu padre muerto desde hace una hora en el bosque debe de ser horrible.
Khalil siguió con su historia:
-Ya había pasado una semana de su muerte y mi madre no se recuperaba, por lo que mi hermana y yo, a nuestros diez y once años, tuvimos que buscarnos la vida prácticamente solos. Íbamos al bosque a cazar lo que podíamos, intercambiábamos ropa vieja, conseguíamos algo de dinero con las redes que tejía mi Cristel… Pero mi madre no nos ayudaba en nadase quedaba sola, en su habitación, tumbada en la cama, como si esperara su muerte.
<<Al mes siguiente, encontramos a mi madre muerta, se había ahorcado con una sábana hacía ya una semana. Tuve que descolgarla para que mi hermana no tuviera que acercarse y presenciar ese horror aún más cerca. Después de eso, la metimos en un saco y, ya caída la noche, fuimos al bosque y la enterramos junto a mi padre. Entonces, vimos que justo cuando acababan los árboles, en un pequeño valle, casi al lado de la frontera que nos separa de la Ciudad sin Alma, vimos una luz. Yo no le di importancia, pero Cristel quiso ver que era y, como si volviera a la niñez de la que tuvimos que deshacernos demasiado pronto, se dirigió hacia ella como embobada. Sabía que tenía que seguirla por si había algo peligroso, así que lo hice, intentando que me escuchara, lo que no tuvimos en cuenta esa noche, fue que era la primera del mes.>>
<<La pobre Cristel presenció a miles de desalmados cómo se arrastraban para llegar al valle, medio muertos, muy pálidos y delgados, como si fueran de piel y hueso, quedó traumatizada, y sabía que sería de por vida. Algunos morían a medio camino, otros intentaban levantarse sin mérito y se oían a las madres suplicando a sus bebés que parasen de llorar para que no les descubrieran, aun que sabían que ya le habían escuchado.
<<Justo detrás nuestra, se oían las escopetas de los adultos que hacían esto por diversión, y de los chicos de catorce años que prácticamente estaban obligados a ello, pero les gustaba, y yo no lo comprendía.
Casi por instinto, Cristel empezó a gritar, tapándose los oídos y cayó al suelo de rodillas. Luego, sin que yo pudiera evitarlo, se dirigió hacia esa luz que había estado persiguiendo y la perdí de vista mientras que, como un cobarde, fui a esconderme detrás de un árbol, presenciando todos los disparos y los cuerpos sin vida en el suelo.>>
Hizo una pausa breve, y siguió hablando:
-Cuando todos se fueron y solo quedaron los cuerpos inertes de los desalmados, me acerqué y vi que aquella extraña luz había desaparecido y, con ella, Cristel.
<<Pasaron dos años y yo intentaba sobrevivir como podía mientras seguía buscando todas las noches aquella luz por el bosque sin éxito. Hasta que, el primer día de un mes, la encontré justo en el mismo lugar. Se me saltaron las lágrimas de alegría y empecé a buscar a Cristel por todas partes, pero no la encontraba y, con cada minuto que pasaba, más me deprimía. Cuando empecé a oír los disparos y los gritos de nuestra gente, supe que no tenía otra opción que ir hacia la extraña luz al igual que mi hermana para encontrarla, y eso hice.
Y aquí acabé, bueno, más bien me vi unas manzanas más lejos, pero me encontré con Cristel, llorando. La llamé lleno de ilusión y fui hacia ella corriendo. Ella parecía no creerse que estaba allí, se secó las lágrimas de sopetón y fue corriendo hacia mí. Me contó todo acerca de esta casa, de Vito, de Asier y de Beda, y me trajo aquí. Pero no me habló de Dalia e Igor, que la trataban fatal, incluso hubo una vez que intentaron quemarla.>>
Esas últimas palabras llegaron muy hondo a l corazón de Max, ¿quemar a una niña pequeña? ¡¿Cómo puede ser alguien tan horrible?!, pero, los más importante: ¿por qué son tan desagradables con ella?
Pero Khalil continuó su historia, con voz llorosa y casi ahogada:
-A mí también me trataban mal solo por tratar con ella, hasta que un día me revelé y les dije que la dejaran en paz, que no les había hecho anda, y ese fue mi error. Dalia me cogió por el cuello y empezó a ahogarme, por poco lo consigue de no ser porque Igor se interpuso en su propósito, pero me hicieron una oferta que no podía rechazar: a cambio de que dejaran a Cristel en paz, yo tendría que pasar de ella y no defenderla nunca más. Y así lo hice, aun que eso fue peor para ella, perdió a su hermano y encima ellos no cumplieron su parte, siguieron metiéndose con ella, pero por suerte mucho menos.
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