jueves, 13 de septiembre de 2012

Capítulo 4: Un colgante, una señal (Parte III)

Fanny estaba revolviendo todo su armario para encontrar aquel vestido que le había pedido su amiga. Estaba muy ilusionada porque habían llamado a Max, y este había aceptado a la cita. Bueno, aun que, por cómo había camuflado Clary la palabra <<cita>> por  <<una tarde para conocernos mejor>> y  <<así confiaremos más el uno en el otro>> a Fanny le parecía que cualquier chico hubiera aceptado.
¡Ajá!, al fin lo había encontrado. Había tenido que vaciar tres cajones enteros pero, al fin lo veía.
Le encantaba: era un vestido azul claro que se sujetaba por detrás del cuello con unos lazos blancos. También tenía una tira blanca para sujetar y decorar el vestido un poco más. Era bonito pero sencillo, y eso eta lo que le gustaba de él.
Su amiga se lo había pedido prestado para su cita con Max y Fanny había accedido después de que insistiera tanto, Si, era su mejor amiga, y con cualquier otra cosa le había dicho que sí a la primera, pero este era su vestido favorito y no quería que se ensuciara. A demás, estaba segura de que no era más de un enamoramiento tonto de su amiga, si se le podía llamar amor. Pero, si Clary decía que le gustaba, no tenía más remedio que apoyarla.
-¡Fanny! ¡Voy a salir a hacer la compra! Te quedas sola un rato, ¿de acuerdo?-gritó su madre desde la planta de abajo.
-¡Vale mamá!
Después de esta corta conversación, se oyó el sonido de la puerta al cerrarse.
Se quedó un rato mirando el vestido e imaginándose a Clary con él. Entonces se le ocurrió una idea: el día anterior entró en la habitación de sus padres para buscar sus cascos y encontró un precioso colgante, era una luna preciosa que parecía brillar y tenía una cadena dorada en forma de espiral también muy bonita. Iba a cogerlo para llevárselo a casa de su amiga, pero decidió dejarlo allí porque no tenía tiempo. Rápidamente se dirigió a la habitación de sus padres a buscarlo para prestárselo a su amiga junto con el vestido, estaba segura de que a sus padres no les importaría. Lo que no sabía en ese momento era que ese colgante iba a cambiar su vida para siempre.


Eran ya las cinco de la tarde, “¿dónde se habrá metido?” pensaba Clary preocupada. Estaba muy nerviosa y no para a de juguetear inconscientemente con el collar y el vestido que le había prestado Fanny. Volvió a mirar su reloj, cada segundo se le hacía eterno esperándole.
Estaba justo en la entrada del cine, como había prometido, pero ni rastro de Max. Empezaba  a pensar que la había dado plantón, “pero él no es así, ¿o sí?”. Se puso a caminar de un lado para otro, inquieta. Cuando ya estaba punto de morderse sus uñas y fastidiar el esmalte, le vio llegar por un lado y no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujara en su rostro. Él llevaba unos vaqueros normales y corrientes, una camisa blanca y una chaqueta de cuero, al parecer no se había molestado mucho en el aspecto, porque parecía recién levantado y estaba un poco despeinado. Pero eso a ella le da igual, lo único que piensa es que por fin ha llegado.
-Hola Max-dijo Clary con una sonrisa.
-Hola-respondió devolviéndole una cálida sonrisa.
El chico estaba algo sorprendido, nunca había llevado esa ropa, pero Vito se la había dejado, ya que llevaba unos años aquí y tenía toda su ropa guardada. Vito no paraba de reírse desde que le había contado lo de Clary, pero él no lo entendí y, cada vez que le había preguntado, había recibido una sonrisa pícara.
Entonces, Max no pudo evitar fijarse en su precioso colgante, quedándose asombrado. “¡No me lo puedo creer!” gritaba asombrado para sus adentros, “¡lleva la insignia de Elimara!”
-E…¿ese colgante es tuyo? Es muy bonito-dijo Max aún sorprendido.
-No, me lo ha prestado Fanny-contestó Clary-¿estás bien? Tienes mala cara.
-Sssh…Si, tranquila, bueno, ¿entramos?
-Claro, vamos.
Y dicho esto, Clary no pudo evitar cogerlo de la mano. Ante la sorpresa de la chica, Max no apartó la mano, sino que se la estrechó con más fuerza y la mostró una sonrisa, lo que hizo que ella se derritiera por dentro.


Iba corriendo desde hacía ya un par de manzanas, Tenía que llegar a casa y contarles a los demás lo que había descubierto, él tenía razón, ¡Fanny era de Elimara! Si no, nunca habría tenido ese colgante.
Ya veía la casa, así que apresuró la marcha, Tenía que llegar cuando antes. Ya en la puerta, llamó corriendo al timbre:
-¡Rápido!, ¡abrid, es urgente!
En la puerta apareció Khalil, sorprendido de ver a Max tan pronto y tan nervioso.
-¿Qué ha pasado?-pregunta Khalil.
-Ahora lo sabrás.
Y sin aguantar más, Max entró corriendo a la casa.
-¡Vito, Asier!, ¡venid, rápido, yo tenía razón, Fanny es de Elimara!
Del salón salió de pronto Asier, que le cogió por los hombros para intentar tranquilizarlo y le dijo:
-No te equivocas, no es de Elimara, ella es… es…
-Una desalmada-dijo una voz dulce detrás de Asier.
Los dos se giraron para ver quién lo había dicho. Max no podía creérselo, ¡era Cristel!, ¡había despertado!

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