sábado, 22 de septiembre de 2012

Capítulo 4: Un colgante, una señal (Parte IV)

Pero, ¿qué acababa de decir Cristel? ¿Fanny, una desalmada? No podía ser posible.
-Una… ¿qué?-preguntó Max extrañado.
-Una desalmada-volvió a repetir la niña.
-Ven Max, siéntate con los demás, tenemos algunas cosas que explicarte-dijo Vito desde dentro de la habitación.
Max entró, aún confuso y se sentó en el sofá con los demás.
-Verás Max, hemos descubierto por qué se desmayó Cristel y es que, cuando era pequeña, tuvo un encuentro con…
-Sí, lo sé Vito, un encuentro con los desalmados.
-Bueno, pues sigamos-respondió Asier un poco extrañado de que Max supiera esa historia-el caso es que, a ella le pasó muy mala factura ese encuentro. Cada vez que oye hablar de uno se pone mala y, cuando vio a Fanny, le pasó esto, porque recordó su encuentro. Dice que en sus ojos vio parte de Elimara, cálida y brillante, pero, por otro lado, vio que era una desalmada. Por eso, tardó tanto en afectarla. Hace poco que ha despertado y nos lo ha contado todo.
-Pero, ¿cómo es posible?, ¿es de Elimara o una desalmada?-preguntó Max.
-Es ambas cosas. Creemos que uno de sus padres es de Elimara, como nosotros, y que el otro es un desalmado. Pudo pasar, pero tuvo que ser hace más o menos 40 años, cuando el Gran Mago no estaba en La Ciudad sin Alma, cuando no era más que La Ciudad sin Nombre.
Max había oído hablar de esa época, la época en la que Elimara y La Ciudad sin Nombre habían estado unidas, cuando, lo más normal era casarse con un sin nombre. Hasta que un mago vino del norte y, se dirigió a Elimara. Ellos lo echaron de allí, dado que disponían de armas suficientes y magia. Pero, los sin nombre no estaban preparados, ellos nunca habían entrado en guerra y tampoco les gustaban mucho los magos, por lo que no tenían ni magia ni armas. El Gran Mago lo destruyó todo y se hizo con el poder de La Ciudad sin Nombre, por lo que Elimara se vio obligada a separarse de La Ciudad sin Nombre, dado que pensaban que estaba maldita. Y por eso le cambiaron el nombre a La Ciudad sin Alma, donde nunca llovía, nunca hacía sol, solo estaba nublado, apagado, sin alma. Pero el Gran Mago no se conformó con destruir prácticamente toda La Ciudad sin Alma y hacer sufrir a sus habitantes, sino que destruyó a todos los magos que había, así sería el único y nadie podría derrotarlo jamás.
-Entonces-empezó a decir Vito-¿qué pensáis que hay que hacer con ella y su familia?
-Decírselo, ellos podrían ayudarnos a buscar “La Brecha”-opinó Khalil.
-¿Todos de acuerdo?-dijo Asier.
Los Buscadores asintieron y, después, dirigieron su mirada a Max:
-¿Qué?, ¿qué pasa?-dijo Max, algo asustado.
Igor sonrió malicioso. Max se acordó entonces de lo que había pasado antes. Había tenido que inventarse una buena escusa para que Igor estuviera así. Le había dicho que venía a la habitación de Cristel y que cuando Max iba a salir, se dio con la puerta. Pero Max dudaba que Igor se lo hubiera creído del todo.
-Max-dijo Dalia desde su sitio-te dejamos el marrón de decírselo.
Y dicho esto, todos se levantaron y salieron de allí.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Capítulo 4: Un colgante, una señal (Parte III)

Fanny estaba revolviendo todo su armario para encontrar aquel vestido que le había pedido su amiga. Estaba muy ilusionada porque habían llamado a Max, y este había aceptado a la cita. Bueno, aun que, por cómo había camuflado Clary la palabra <<cita>> por  <<una tarde para conocernos mejor>> y  <<así confiaremos más el uno en el otro>> a Fanny le parecía que cualquier chico hubiera aceptado.
¡Ajá!, al fin lo había encontrado. Había tenido que vaciar tres cajones enteros pero, al fin lo veía.
Le encantaba: era un vestido azul claro que se sujetaba por detrás del cuello con unos lazos blancos. También tenía una tira blanca para sujetar y decorar el vestido un poco más. Era bonito pero sencillo, y eso eta lo que le gustaba de él.
Su amiga se lo había pedido prestado para su cita con Max y Fanny había accedido después de que insistiera tanto, Si, era su mejor amiga, y con cualquier otra cosa le había dicho que sí a la primera, pero este era su vestido favorito y no quería que se ensuciara. A demás, estaba segura de que no era más de un enamoramiento tonto de su amiga, si se le podía llamar amor. Pero, si Clary decía que le gustaba, no tenía más remedio que apoyarla.
-¡Fanny! ¡Voy a salir a hacer la compra! Te quedas sola un rato, ¿de acuerdo?-gritó su madre desde la planta de abajo.
-¡Vale mamá!
Después de esta corta conversación, se oyó el sonido de la puerta al cerrarse.
Se quedó un rato mirando el vestido e imaginándose a Clary con él. Entonces se le ocurrió una idea: el día anterior entró en la habitación de sus padres para buscar sus cascos y encontró un precioso colgante, era una luna preciosa que parecía brillar y tenía una cadena dorada en forma de espiral también muy bonita. Iba a cogerlo para llevárselo a casa de su amiga, pero decidió dejarlo allí porque no tenía tiempo. Rápidamente se dirigió a la habitación de sus padres a buscarlo para prestárselo a su amiga junto con el vestido, estaba segura de que a sus padres no les importaría. Lo que no sabía en ese momento era que ese colgante iba a cambiar su vida para siempre.


Eran ya las cinco de la tarde, “¿dónde se habrá metido?” pensaba Clary preocupada. Estaba muy nerviosa y no para a de juguetear inconscientemente con el collar y el vestido que le había prestado Fanny. Volvió a mirar su reloj, cada segundo se le hacía eterno esperándole.
Estaba justo en la entrada del cine, como había prometido, pero ni rastro de Max. Empezaba  a pensar que la había dado plantón, “pero él no es así, ¿o sí?”. Se puso a caminar de un lado para otro, inquieta. Cuando ya estaba punto de morderse sus uñas y fastidiar el esmalte, le vio llegar por un lado y no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujara en su rostro. Él llevaba unos vaqueros normales y corrientes, una camisa blanca y una chaqueta de cuero, al parecer no se había molestado mucho en el aspecto, porque parecía recién levantado y estaba un poco despeinado. Pero eso a ella le da igual, lo único que piensa es que por fin ha llegado.
-Hola Max-dijo Clary con una sonrisa.
-Hola-respondió devolviéndole una cálida sonrisa.
El chico estaba algo sorprendido, nunca había llevado esa ropa, pero Vito se la había dejado, ya que llevaba unos años aquí y tenía toda su ropa guardada. Vito no paraba de reírse desde que le había contado lo de Clary, pero él no lo entendí y, cada vez que le había preguntado, había recibido una sonrisa pícara.
Entonces, Max no pudo evitar fijarse en su precioso colgante, quedándose asombrado. “¡No me lo puedo creer!” gritaba asombrado para sus adentros, “¡lleva la insignia de Elimara!”
-E…¿ese colgante es tuyo? Es muy bonito-dijo Max aún sorprendido.
-No, me lo ha prestado Fanny-contestó Clary-¿estás bien? Tienes mala cara.
-Sssh…Si, tranquila, bueno, ¿entramos?
-Claro, vamos.
Y dicho esto, Clary no pudo evitar cogerlo de la mano. Ante la sorpresa de la chica, Max no apartó la mano, sino que se la estrechó con más fuerza y la mostró una sonrisa, lo que hizo que ella se derritiera por dentro.


Iba corriendo desde hacía ya un par de manzanas, Tenía que llegar a casa y contarles a los demás lo que había descubierto, él tenía razón, ¡Fanny era de Elimara! Si no, nunca habría tenido ese colgante.
Ya veía la casa, así que apresuró la marcha, Tenía que llegar cuando antes. Ya en la puerta, llamó corriendo al timbre:
-¡Rápido!, ¡abrid, es urgente!
En la puerta apareció Khalil, sorprendido de ver a Max tan pronto y tan nervioso.
-¿Qué ha pasado?-pregunta Khalil.
-Ahora lo sabrás.
Y sin aguantar más, Max entró corriendo a la casa.
-¡Vito, Asier!, ¡venid, rápido, yo tenía razón, Fanny es de Elimara!
Del salón salió de pronto Asier, que le cogió por los hombros para intentar tranquilizarlo y le dijo:
-No te equivocas, no es de Elimara, ella es… es…
-Una desalmada-dijo una voz dulce detrás de Asier.
Los dos se giraron para ver quién lo había dicho. Max no podía creérselo, ¡era Cristel!, ¡había despertado!

martes, 11 de septiembre de 2012

Capítulo 4: Un colgante una señal (Parte II)

Hacía algo de aire fuera, pero se estaba bien. Aun que no podían saber si se pondría a llover de repente, es lo malo de la primavera. Fanny y Clary habían decidido salir a dar una vuelta para no pasar todo el día encerradas en casa. Estaban pasando por un parque lleno de fuentes, muy alegre. A primera vista, parecía bastante pequeño, pero, al entrar, te dabas cuenta de que era enorme. A Fanny lo que más le gustaba de los parques eran los columpios, podía parecer un poco infantil, pero le encantaban. A Clary, en cambio, lo que más le gustaba de ese parque era tumbarse en el gran césped que había y mirar en dirección a las pistas de futbol y baloncesto para encontrar chicos guapos.
Al ver que su amiga no la obligaba a dirigirse al césped como de costumbre, entendió que la pasaba algo, así que, en vez de comerse el coco con suposiciones, decidió preguntar:
-Clary, ¿te pasa algo?
-Si… bueno…no, no es nada grave, pero…
-Pero… ¿qué?-insistió Fanny.
-Es que… me gusta Max.
-¡¿Qué?! Clary, pero si solo le conoces de un día, ¿cómo te puede gustar?
-¿Y qué que le conozca de un día? Clary se enamoró de Jace en un día, aun que ella no se diera cuenta, Simón lo notó.
Fanny no pudo evitar reírse del comentario de su amiga.
-Sí, se enamoran-contestó Fanny- pero fue en dos o tres días, no en uno. Y, además, ¡no estamos en Cazadores de Sombras ni en ningún otro libro!
-Bah-dijo Clary quitándole importancia-el caso es que me gusta.
-Y, ¿vas a hacer algo?
-Pues… estaba pensando en pedirle que saliéramos un día al cine para conocernos mejor y tal, ¿tú qué opinas?
-Pues pídeselo, pero me sigue pareciendo una locura que te guste.
Clary empujó a su amiga entre risas y está casi cae al suelo, pero siguen riéndose y hablando.


-I..Igor, que… ¿Qué haces aquí?-preguntó Khalil asustado.
-Bueno, iba de camino a tu habitación para hablar y tal, pero he visto que no estabas, y este era el único lugar en el que pensaba que estarías, y, al parecer, no me he equivocado.
-Esto… esto… yo… estaba aquí porque… esto…
Khalil intentaba buscar una escusa para estar ahí, le empezaban a sudar las manos, y Max lo estaba notando. Pero, lo peor era que Igor también lo notaba.
-Ay… has hecho muy mal en venir aquí Khalil, sabes lo que pasa cuando alguien nos traiciona, ¿no?-dijo Igor mientras levantaba el puño en dirección a Khalil.
Él, asustado, se cubrió la cara con los brazos, pero el golpe no llegó.
Al apartar los brazos, vio a Igor derrumbado en el suelo, parecía inconsciente. Y justo detrás de él, estaba Max, muy serio.
-Es una técnica que me enseñó mi padre para defenderme. Vamos, vete, yo me encargo de Igor, tranquilo, no dejaré que le pase nada a Cristel.
Khalil, sonriente, le dio un abrazo a su amigo y, con una mirada agradecida, se despidió de él y salió de la habitación.
En ese momento, empezó a sonar una musiquita por la habitación. Max empezó a buscar de dónde venía. Vio que lo que sonaba era el aparato tan extraño que le habían dado Vito y Asier para comunicarse, al parecer, todos los de su edad tenían uno. Intentó recordad cómo se llamaba, "¡ya lo tengo!" pensó "teléfono móvil" y le dio al botoncito verde para hablar con la persona que llamaba.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Capítulo 4: Un colgante, una señal (Parte I)

Fanny abrió los ojos y se desperezó  lentamente. Se sentó en la cama y miró a su alrededor.
Había ido a dormir a casa de Clary un millón de veces, pero no podía evitar sentirse un poquito extraña  al no despertarse en su casa.
Miró en la cama que estaba justo encima suya para ver si su amiga estaba despierta pero, como imaginaba, estaba dormida. Y no le extrañaba nada, dado que, al  mirar por la ventana, vio que no debían ser más de las ocho. Soltó un suspiro, era demasiado temprano para levantarse un sábado, pero sabía que no se volvería a dormir.
Se levantó intentando hacer el menor ruido y se dirigió a su mochila para coger su iPod con sus cascos blancos y escuchar un poco de música para entretenerse.
Volvió y se tumbó en la cama mientras los primeros acordes de su canción favorita le llegaban a los oídos a través de sus cascos.
Cuando ya había escuchado la mitad de la lista de reproducción que había creado, decidió ponerse un poco la radio, pero se acordó que a esas horas seguirían los programas que tanto detestaba, así que siguió escuchando su lista de reproducción.
Llevaba una media hora escuchando música cuando Clary se despertó. Vio uno de sus brazos estirándose y luego a su cabeza colgando desde su cama.
Los rizos castaños le tapaban un poco la cara, pero aún así podía distinguir una sonrisa en su mejor amiga.
-Buenos días dormilona-dijo Fanny.
Su amiga soltó un bostezo y dijo:
-¡¿Dormilona?! Si solo son las nueve menos diez, y es sábado, sabes que yo no me despierto mínimo hasta las diez.
-A lo mejor tú subconsciente te ha dicho: despierta Clary, que tu amiga se aburre.
-Puede ser.
Las dos amigas siguieron hablando un rato y, entre risas, bromas y almohadas volando por la habitación, acabaron por despertarse del todo.
-¡Casandra, he hecho tortitas para desayunar!, ¿le parece bien a tu amiga?
Fanny vio que Clary soltaba un <<ya empezamos…>> por lo bajo y no pudo evitar reírse. Todo el mundo sabía que Clary odiaba su verdadero nombre, pero no su madre y, como todos los profesores la seguía llamando Casandra.
-¡Me parece bien Belén!-dijo Fanny a la madre de su amiga-¡Casandra y yo estaremos abajo en nada!
Ese comentario le costó a Fanny otro golpe de almohada en la cara. Las dos amigas se rieron y bajaron las escaleras para ir a la cocina y desayunar.


Max se despertó de pronto y miró a su alrededor. Aún estaba con Cristel, pero se había dormido. Se levantó de la silla en la que había dormido, le dolía el cuello y la espalda, pero no sabía si de mala postura o por la rigidez de la silla.
Miró en dirección a la cama de Cristel. Seguía sin despertar, pero respiraba. Y a su lado estaba Khalil, que se había quedado dormido arrodillado en el suelo.
Max no pudo evitar una sonrisa, a pesar de que nunca la hiciera caso, se notaba que la quería.
Se acordó de pronto de la conversación que habían tenido ayer y, sin dudarlo, despertó a Khalil. No sabía lo que les harían a los dos hermanos si descubrían que Khalil había estado cuidando de Cristel toda la noche.
-Eh, eh, Khalil despierta, ya es de día, vamos- dijo mientras movía cada vez con más impaciencia a Khalil para despertarlo.
El chico se despertó de golpe y se levantó después de estirarse un poco.
-Gracias por despertarme, no sé qué pasaría si Igor o Dalia me llegaran  a ver aquí.
-Tranquilo, dudo que quieran pasarse-respondió Max con una sonrisa-, vamos, tienes que volver a tu cuarto antes de que se despierten y te vean,  porque entonces preguntarán.
Khalil asintió y se dirigió a la puerta, pero, al abrirla, se encontró con una sorpresa que les dejó helados a los dos: Igor estaba allí.

Capítulo 3: Recuerdos (Parte IV)

Después de unos segundos de silencio, Max habló: 
-Así que por eso has venido con tanto sigilo, para que no te descubran y la hagan más daño del que le hacen, ¿no es así?
Khalil asintió con la cabeza y Max continuó:
-Pues, tranquilo Khalil, yo la intentaré proteger de cualquier cosa que intenten hacerle y la defenderé, porque no se merece esto.
A Khalil se le saltaron las lágrimas al oír estas palabras y, sin pensarlo abrazó a Max y le dijo de impróvido:
-Gracias amigo, seguro que cuando volvamos serás un gran rey.
Esas palabras de las que Max estaba seguro que eran para darle ánimos, no hicieron más que causarle más dolor, nunca podría ser rey.




lunes, 3 de septiembre de 2012

Capítulo 3: Recuerdos (Parte III)

Max estaba muy desconcertado, ¿había dicho que era su hermana?, pero, no tenía sentido, ¿si fuese su hermana no se preocuparía más por ella?, no entendía muy bien, así que preguntó sus dudas sin cortarse un pelo:
-Pero, si sois hermanos, ¿no sería lo lógico que te preocuparas más por ella?
Khalil se giró hacia él y fue directo a darle una explicación:
-Verás, estábamos en Elimara, hace dos años creo, cuando nuestro padre murió de un infarto mientras daba uno de sus largos y habituales paseos por el bosque, ya sabes, como se suele hacer. Le encontramos muerto más o menos después de una hora del infarto.
Hizo una pequeña pausa recordando el momento mientras que Max sintió una punzada en el corazón, encontrar a tu padre muerto desde hace una hora en el bosque debe de ser horrible.
Khalil siguió con su historia:
-Ya había pasado una semana de su muerte y mi madre no se recuperaba, por lo que mi hermana y yo, a nuestros diez y once años, tuvimos que buscarnos la vida prácticamente solos. Íbamos al bosque a cazar lo que podíamos, intercambiábamos ropa vieja, conseguíamos algo de dinero con las redes que tejía mi Cristel… Pero mi madre no nos ayudaba en nadase quedaba sola, en su habitación, tumbada en la cama, como si esperara su muerte.
<<Al mes  siguiente, encontramos a mi madre muerta, se había ahorcado con una sábana hacía ya una semana. Tuve que descolgarla para que mi hermana no tuviera que acercarse y presenciar ese horror aún más cerca. Después de eso, la metimos en un saco y, ya caída la noche, fuimos al bosque y la enterramos junto a mi padre. Entonces, vimos que justo cuando acababan los árboles, en un pequeño valle, casi al lado de la frontera que nos separa de la Ciudad sin Alma, vimos una luz. Yo no le di importancia, pero Cristel quiso ver que era y, como si volviera a la niñez de la que tuvimos que deshacernos demasiado pronto, se dirigió hacia ella como embobada. Sabía que tenía que seguirla por si había algo peligroso, así que lo hice, intentando que me escuchara, lo que no tuvimos en cuenta esa noche, fue que era la primera del mes.>>
<<La pobre Cristel presenció a miles de desalmados cómo se arrastraban para llegar al valle, medio muertos, muy pálidos y delgados, como si fueran de piel y hueso, quedó traumatizada, y sabía que sería de por vida. Algunos morían a medio camino, otros intentaban levantarse sin mérito y se oían a las madres suplicando a sus bebés que parasen de llorar para que no les descubrieran, aun que sabían que ya le habían escuchado.
<<Justo detrás nuestra, se oían las escopetas de los adultos que hacían esto por diversión, y de los chicos de catorce años que prácticamente estaban obligados a ello, pero les gustaba, y yo no lo comprendía.
Casi por instinto, Cristel empezó a gritar, tapándose los oídos y cayó al suelo de rodillas. Luego, sin que yo pudiera evitarlo, se dirigió hacia esa luz que había estado persiguiendo y la perdí de vista mientras que, como un cobarde, fui a esconderme detrás de un árbol, presenciando todos los disparos y los cuerpos sin vida en el suelo.>>
Hizo una pausa breve, y siguió hablando:
-Cuando todos se fueron y solo quedaron los cuerpos inertes de los desalmados, me acerqué y vi que aquella extraña luz había desaparecido y, con ella, Cristel.
<<Pasaron dos años y yo intentaba sobrevivir como podía mientras seguía buscando todas las noches aquella luz por el bosque sin éxito. Hasta que, el primer día de un mes, la encontré justo en el mismo lugar. Se me saltaron las lágrimas de alegría y empecé a buscar a Cristel por todas partes, pero no la encontraba y, con cada minuto que pasaba, más me deprimía. Cuando empecé a oír los disparos y los gritos de nuestra gente, supe que no tenía otra opción que ir hacia la extraña luz al igual que mi hermana para encontrarla, y eso hice.
Y aquí acabé, bueno, más bien me vi unas manzanas más lejos, pero me encontré con Cristel, llorando. La llamé lleno de ilusión y fui hacia ella corriendo. Ella parecía no creerse que estaba allí, se secó las lágrimas de sopetón y fue corriendo hacia mí. Me contó todo acerca de esta casa, de Vito, de Asier y de Beda, y me trajo aquí. Pero no me habló de Dalia e Igor, que la trataban fatal, incluso hubo una vez que intentaron quemarla.>>
Esas últimas palabras llegaron muy hondo a l corazón de Max, ¿quemar a una niña pequeña? ¡¿Cómo puede ser alguien tan horrible?!, pero, los más importante: ¿por qué son tan desagradables con ella?
Pero Khalil continuó su historia, con voz llorosa y casi ahogada:
-A mí también me trataban mal solo por tratar con ella, hasta que un día me revelé y les dije que  la dejaran en paz, que no les había hecho anda, y ese fue mi error. Dalia me cogió por el cuello y empezó a ahogarme, por poco lo consigue de no ser porque Igor se interpuso en su propósito, pero me hicieron una oferta que no podía rechazar: a cambio de que dejaran a Cristel en paz, yo tendría que pasar de ella y no defenderla nunca más. Y así lo hice, aun que eso fue peor para ella, perdió a su hermano y encima ellos no cumplieron su parte, siguieron metiéndose con ella, pero por suerte mucho menos.