martes, 7 de agosto de 2012

Capítulo 1: El encuentro (Parte V)


Max se dio cuenta de que alguien lo seguía en poco tiempo, e intentó despistarlo, pero su mala suerte lo llevó hacia un callejón sin salida. Maldijo para sus adentros, pero, la voz del desconocido le desconcentró:
-Vaya vaya, menudo numerito que has montado en el bar chico, no deberías haberlo hecho.
-¿Qui… qui… quién eres?-respondió Max con voz temblorosa.
El extraño pareció sonreír y prosiguió hablando:
-¿No reconoces a tu gente, príncipe Melas de Elimara?
El joven se sobresaltó, nadie sabía su verdadero nombre, solo su padre y él. Nunca le había gustado ese nombre, así que, simplemente, se había apodado como Max.  Aún más asustado, contestó:
-¡¿Cómo sabéis quién soy?!
-¿Te crees que eres el primero en cruzar “la brecha”?
Sus últimas palabras resonaron en la mente de Max: “la brecha”, ¿era eso lo que había cruzado desde Elimara? No tenía tiempo de pensarlo ahora mismo, tenía que averiguar más cosa de ese desconocido:
-¿Cuántos más hay?
El extraño iba a contestar, cuando de repente, alguien llegó a su lado.
-¡Eh! lo has encontrado- dijo muy contento el recién llegado.
Entonces, dirigió su mirada hacia Max y dijo:
-¡Asier!, ¿pero qué te pasa? Lo has asustado.
Los dos hombres avanzaron hacia la luz y Max al fin pudo verlos con claridad: el tal Asier no parecía tener más de 20 años y tenía un largo pelo negro, su compañero, del que aún desconocía el nombre, tenía el pelo castaño, pero mucho más corto  que Asier.
-Oh, lo siento-se disculpó Asier algo avergonzado- discúlpeme alteza, no lo pretendía, aún no controlo bien la entonación del… ¿cómo se llamaba? Ah, ya caigo, español .
Max seguía asombrado con todo esto.
-Veréis-explicó el recién llegado- él, como ya habréis adivinado, es Asier y yo soy Vito, cruzamos a lo que llamamos “la brecha” hace unos 3 años y estamos intentando averiguar cómo volver, pero, mientras recogemos y ayudamos a todos los que cruzan para que no se asusten, ni mueran de hambre, ni los lleven a un orfanato y los llevamos a una casa cerca de aquí, les damos una habitación y más cosas para que lleven en este mundo una vida normal hasta que consigamos volver y, así nos vamos enterando como van las cosas por Elimara, por favor, acompañarnos antes de que os pase algo irremediable.
Max asintió, algo más tranquilo y se acercó a ellos.

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