Max se dio cuenta de que alguien
lo seguía en poco tiempo, e intentó despistarlo, pero su mala suerte lo llevó
hacia un callejón sin salida. Maldijo para sus adentros, pero, la voz del
desconocido le desconcentró:
-Vaya vaya, menudo numerito que
has montado en el bar chico, no deberías haberlo hecho.
-¿Qui… qui… quién eres?-respondió
Max con voz temblorosa.
El extraño pareció sonreír y prosiguió
hablando:
-¿No reconoces a tu gente,
príncipe Melas de Elimara?
El joven se sobresaltó, nadie
sabía su verdadero nombre, solo su padre y él. Nunca le había gustado ese
nombre, así que, simplemente, se había apodado como Max. Aún más asustado, contestó:
-¡¿Cómo sabéis quién soy?!
-¿Te crees que eres el primero en
cruzar “la brecha”?
Sus últimas palabras resonaron en
la mente de Max: “la brecha”, ¿era eso lo que había cruzado desde Elimara? No
tenía tiempo de pensarlo ahora mismo, tenía que averiguar más cosa de ese
desconocido:
-¿Cuántos más hay?
El extraño iba a contestar,
cuando de repente, alguien llegó a su lado.
-¡Eh! lo has encontrado- dijo muy
contento el recién llegado.
Entonces, dirigió su mirada hacia
Max y dijo:
-¡Asier!, ¿pero qué te pasa? Lo
has asustado.
Los dos hombres avanzaron hacia
la luz y Max al fin pudo verlos con claridad: el tal Asier no parecía tener más
de 20 años y tenía un largo pelo negro, su compañero, del que aún desconocía el
nombre, tenía el pelo castaño, pero mucho más corto que Asier.
-Oh, lo siento-se disculpó Asier
algo avergonzado- discúlpeme alteza, no lo pretendía, aún no controlo bien la
entonación del… ¿cómo se llamaba? Ah, ya caigo, español .
Max seguía asombrado con todo
esto.
-Veréis-explicó el recién llegado-
él, como ya habréis adivinado, es Asier y yo soy Vito, cruzamos a lo que
llamamos “la brecha” hace unos 3 años y estamos intentando averiguar cómo
volver, pero, mientras recogemos y ayudamos a todos los que cruzan para que no
se asusten, ni mueran de hambre, ni los lleven a un orfanato y los llevamos a
una casa cerca de aquí, les damos una habitación y más cosas para que lleven en
este mundo una vida normal hasta que consigamos volver y, así nos vamos
enterando como van las cosas por Elimara, por favor, acompañarnos antes de que
os pase algo irremediable.
Max asintió, algo más tranquilo y
se acercó a ellos.
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