martes, 7 de enero de 2014

Capítulo 16: Grandes locuras (Parte II)


El tiempo se hacía eterno entre los coches de aquella calle, esperando y esperando a que salieran de la casa. Ángel y Fanny últimamente se comportaban de una forma extraña y, aquella noche, había decidido seguir a Ángel en cuanto se había despedido de ella tan apresuradamente. Llevaba una media hora esperando, en ese tiempo había estado cambiando de escondite: detrás de una pared, detrás de unos arbustos, en frente de la puerta de un garaje… y finalmente se había quedado detrás de los coches de la zona, lo qu9e en el fondo era una mala elección, dado que quién pasara por allí la vería. Estaba a punto de levantarse y volver detrás de aquella pared cuando la puerta de la casa se abrió y la gente fue saliendo hacia la calle. No tuvo más remedio que agacharse más y esperar a seguirles. Mientras, escuchó con atención lo que decían:
-Bueno Fanny, tú nos guías. Será  mejor que te quites el colgante, su brillo puede llamar la atención de la gente.
Oyó entonces como se ponían en marcha y se atrevió a asomar un poco la cabeza para ver cómo se guiaban a través del colgante de Fanny.


El brillo era cada vez más intenso, Hugo tenía razón, gracias al colgante encontrarían La Brecha y volverían a Elimara, algo que a simple vista podía resultar bueno, pero que para cada uno era, en parte, un suplicio. Max aún pensaba que sería desterrado, Tikia (o Marta) y Marco tendrían que enfrentarse a su pasado, del que Fanny toda vía no sabía mucho, Sadhie temía volver a ser torturada, y Cristel recaer en sus desmayos. Khalil temía por lo que le podría pasar a su hermana, Dalia por los cambios que habrían surgido desde que se marchó y el no encontrar a su familia, y a Beda lo que le asustaba era encontrarla, pero eso era algo que nadie sabía. Asier y Vito no querían dejar atrás esos años que habían vivido en Alcorcón, al igual que Ángel, que allí había tenido una vida normal y corriente hasta el momento en el que Fanny le contó todo. Hugo no quería desilusionarse si no lograba encontrar a sus padres allí, y Garci temía que llegase ese momento. Y Fanny tenía miedo de morir.
Al fin llegaron a su destino, y todos se sorprendieron al ver que era un simple bar.
-Creo que nos hemos confundido-dijo Fanny.
-Para nada-respondió Asier, medio riendo-conozco este sitio, es donde encontré a Max.
-¿Es este bar?-preguntó Max.
-Sí, de hecho el dueño es un gran amigo nuestro, ¿verdad Vito?
Éste asintió. Más convencidos, todos entraron en aquel bar, que le traía recuerdos a Max, recuerdos de cuando todo había empezado. Entonces Max se acordó de algo.
-Asier, ¿cómo es que hablé español con el dueño si no tenía ni idea entonces?
-Chico, hablasteis en nuestro idioma, ¿no te diste cuenta?-contestó.


Clary vio cómo entraban en aquel bar, por lo que lo único que se le ocurrió  fue ponerse detrás de ellos sin que se diesen cuenta ni las pequeñas Ania y Eli. Se quedó detrás de la pared que tapaba las escaleras para ir a los baños, y desde allí lo escuchó todo.


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