-Gracias por acompañarme Sadhie.
-No me las des, no te iba a dejar
sola con todo esto, Fanny.
Se encontraban en la sala de
espera del hospital de Alcorcón, esa que Fanny no conocía tan bien, pues allí
no trabajaba su madre, pero que le traía recuerdos del repentino desmayo de
Max. Cuando había llegado la policía, las había pillado en pleno proceso de
desteñir, por llamarlo de alguna manera, el hermoso y castaño pelo de su madre.
Cuando, la policía estaba a punto de echar la puerta abajo. Tuvieron que
decirles que Fanny se había quedado en un pequeño estado de shock al ver a su
madre en el suelo y con varios golpes por su cuerpo, hasta que Olga, que era
como, para sorpresa de Fanny, se había nombrado Sadhie, no la sacó del shock,
no se atrevía a abrir la puerta. Y así era cómo habían acabado ambas en el
hospital, en esa sala de espera, después de que a Fanny la hicieran unas
cuantas pruebas que ella no entendía, esperando que los médicos les dijeran el estado
de Marta.
-Tengo que dártelas. Me has
acompañado hasta aquí, en el autobús, me has consolado, te has quedado aquí
sola, en vez de irte, esperándome para no dejarme sola. Y, por si fuera poco,
has salvado a mi madre.
Sadhie no sabía que decir ante esas
palabras, pero no hizo falta, porque Fanny empezó a hablar:
-Al principio, me sentía rara al hablar contigo, ¿sabes?
-Al principio, me sentía rara al hablar contigo, ¿sabes?
-¿Por qué? Lo lógico es que te
sintieras más cómoda, soy como tú, bueno, casi.
-Ese es el problema, con todos
los demás me sentía rara al principio, pero porque tenía que hacerme a la idea
de que Elimara existía. Pero, con ellos me sentía de Elimara, no una desalmada.
Ahora…
-Tienes miedo, porque, cuando
volvamos, piensas que te van a tratar mal. Fanny, no te voy a mentir, si
alguien de Elimara descubre que eres una desalmada, querrán matarte, y si
descubren que eres una Donista, te matarán a ti, a tus padres por concebirte y
buscarían a todos los que te ayudaron para matarlos también.
-Vaya, lo de no mentirme iba en
serio.
Ambas sonrieron. Sadhie sabía que
lo había dicho para que pensara que Fanny no estaba asustada, pero sus ojos
expresaban lo contrario, Y es que, Fanny, en vez de expresar sus emociones por
su pelo, como cualquier desalmado y Donista, lo expresaba en su mirada, en sus
ojos, que se iluminaban cuando estaba contenta, se oscurecían cuando se
enfadaba, brillaban, como si tuvieran humedad, cuando estaba triste, cuando
tenía miedo, su pupila se hacía algo más grande, como queriendo ocultar el
color castaño grisáceo de sus ojos, como queriendo ocultarla a ella. Lo que
hizo fue cambiar de tema:
-Fanny, ¿sabes que la gente de
Elimara no tiene gentilicio?
-¿En serio? Pensé que se
llamarían “elimarenses” o algo así.
-Sí, piensan que no deben
inventarse nombres para saber lo que son. Y el idioma tampoco, bueno, antes
tenían nombre, pero…
-Peor, al separarse La Ciudad sin
Alma, le quitaron el nombre porque vosotros lo hablabais, ¿no es eso?
Sadhie asintió. De pronto, Fanny
se sintió estúpida por sufrir delante de Sadhie, se sintió inferior. Ella había
vivido cosas peores, ahora, Fanny no se sentía con derecho a sufrir y quejarse
delante de ella. Sin que Sadhie se lo esperara, la abrazó, y así las
encontraron Los Buscadores, cuando llegaron al hospital.
-Fanny, hemos venido lo más
rápido posible, ¿qué tal está tu madre?-dijo Vito, exhausto.
-Hemos venido tan rápido que
gracias a alguien-dijo Asier mirando a Vito-nos ponen una multa.
-¡Fanny!-gritaron los otros cinco
Buscadores.
-Hemos…venido…co…riendo…
desde…casa….-dijo Khalil, muerto de cansancio.
-Sí…no cabíamos en el coche… está
lleno de cajas…-añadió Cristel, igual de cansada que Khalil o los demás.
-¿Qué… ha… pasado?-preguntó
Dalia.
Fanny iba a empezar su
explicación cuando se oyeron tres voces que gritaban su nombre. Eran Eva, Clary
y Ángel.
-Dios mío, Max me ha llamado hace
unos veinte minutos-dijo Clary-He ido pasando la noticia y hemos tenido la
suerte de pillar un autobús-explicó.
-Sí, por poco se va sin
nosotros.-continuó Eva.
-¿Qué narices ha pasado? ¿Tu
madre está bien? Me voy de tu calle y justo me llama Clary.
Fanny iba a empezar otra vez a
explicar, pero, de nuevo, la interrumpió alguien gritando su nombre: esta vez
era Hugo.
-Que suerte encontrarte, había
salido a dar una vuelta con mi tío, entramos en una cafetería, y vemos en la
tele la noticia de que tu madre se ha desmayado y ha sufrido un ataque de
ansiedad, ¿cómo ha pasado todo esto?
Fanny suspiró e intentó explicar
las cosas a todos los presentes, que ahora, eran la comidilla de todas las
personas que había alrededor y que no trataban de disimular que intentaban
enterarse de lo sucedido.
2 comentarios:
no has matado a la madre! menos mal... porque solo comento yo?? ESTA CHICA SE MERECE ANIMOS Y COMENTARIOS porque eres una chica no? jaja y veo que has hecho un poco de caso a mi anterior cometario, estos capitulos han sido geniales, sin cortes y con conversaciones fluidas, me encantan! besos!
jajaja muchas gracias, me ruborizo al final... si, soy chica. Y en cuanto a lo que me dijiste revisé lo que tenía escrito para hacer algún cambio y que quedara mejor, muchas gracias por tanto comentario jajajjaa me animas :)
Publicar un comentario