Llamó a la puerta, intentando
dejar atrás todo lo que Ángel le había contado, era más difícil de asumir de lo
que ella había planteado, aunque, claro, no tanto como lo que tuvo que asumir
ella hacía un mes más o menos. Volvió a llamar al timbre, y al rato Sadhie
abrió la puerta.
-Hola-dijeron ambas a la vez.
-Max me invitó a cenar-dijo
Fanny.
-Sí, lo sé, pasa- contestó Sadhie
con una sonrisa.
Fanny se la devolvió y entró a la
casa. Aunque era muy maja, se sentía rara hablando con Sadhie, ella era una
desalmada, y le recordaba que Fanny también, y que si llegaban a encontrar La
Brecha, tal vez no sería bien recibida.
-¡Fanny! Pensé que ya no
vendrías-dijo Max.
-Lo siento, me entretuve en casa
de Hugo-contestó ella, sin decir toda la verdad.-¿Ya habéis cenado?
-No, te estábamos esperando,
aunque está todo puesto.
-Bien, porque me muero de hambre.
Entró a casa, ya era bastante
tarde, había sido una suerte que le hubieran atendido en la peluquería.
-Marco, ¿estás en casa?-preguntó
Marta.
Su marido no contestó, aún no
había vuelto de su viaje, vía libre, ya no lo aguantaba más. El dolor, en vez
de ir cesando, había aumentado cada vez más, tal vez porque, en vez de
cambiarse el tono de castaño, había cambiado a ser totalmente morena. No sabía
por qué era, pero no cesaba. Dejó su bolso en el salón, pero no logró salir de
él, el dolor aumentó y no tuvo más remedio que gritar y llorar del sufrimiento
tan grande que estaba sintiendo. Perdió la consciencia, la recuperó, así un par
de veces. Se arrancó parte de un mechón de su bello y largo pelo, lo que la provocó
más dolor aun. Algunos de sus vecinos habían empezado a llamar a la policía,
porque se iban encendiendo las luces de alrededor y los perros del barrio
empezaban a ladrar con fuerza, tal vez pidiendo que Tikia se callara, tal vez
solidarizándose con su dolor, tal vez intentando tapar sus gritos.
La luna ya había salido, y Max,
Dalia y Fanny disfrutaban de ella, soñando, recordando, deseando, todo a la
vez, pero todo relacionado con Elimara. Los gritos que se oían, al otro lado de
la calle, eran inaudibles para ellos, pues estaban demasiado concentrados en la
luna, tanto, que ni si quiera se dieron cuenta de que el colgante de Fanny, de
cadena dorada y una luna perfecta, había empezado a brillar levemente. Sadhie
entró entonces muy preocupada, y les vio tumbados en el césped del jardín. Le
parecía mal despertarlos, pero sabía que era necesario, los gritos de la mujer
habían vuelto a cesar, pero era cuestión de tiempo que volvieran, y ya se
empezaban a oír las sirenas de los coches policía. Los zarandeó y gritó sus
nombres hasta que despertaron de su ensoñación.
-¿Qué es lo que pasa
Sadhie?-preguntó Dalia-Dijimos que no nos molestaran.
-Alguien está gritando en frente,
creemos que puede ser…
-Mi madre-completó Fanny,
tremendamente preocupada y alterada.
Salió corriendo de la casa de Los
Buscadores, mientras su colgante seguía brillando levemente. Todos se quedaron
sorprendidos al ver cómo Fanny salía a toda velocidad de allí y cruzaba la
calle, nadie la seguía, estaban demasiado sorprendidos, nadie la siguió menos
Sadhie, que fue casi a su misma velocidad en su ayuda.
Las sirenas se oían cada vez más,
pero aun les faltaba un buen trecho para
llegar.
Fanny no paraba de llamar al
timbre, preocupada y llorando. Cuando Sadhie llegó junto a ella, la vio
buscando desesperada sus llaves de casa.
-Fanny-dijo Sadhie- las sacaste
del bolso, toma.
Fanny las agarró corriendo y
abrió ambas puertas de su casa lo más rápido que pudo. Entró corriendo, tirando
su juego de llaves en cualquier lado, y se dirigió al salón, donde encontró a
su madre inconsciente de nuevo. Acudió corriendo hacia ella, sin darse cuenta
de que Sadhie estaba detrás de ella.
-Mama, mama ¿qué pasa? Mama
despierta, vamos-dijo Fanny llorando.
Vio entonces parte de su pelo
tirado por el suelo, y el tinte que se había puesto su madre en el pelo,
recordó entonces todas las cosas que le había contado Garci ese día: “Verás
Fanny, los desalmados mueren cuando se cortan el pelo pero, también sufren
muchísimo cuando se hacen un cambio en su pelo. No pienses que me refiero a
ponerse una diadema o algo así, pero imagina que deciden ponerse mechas, o
teñirse el pelo. Eso les causa un gran dolor, en algunos casos pueden morir”
Fanny lo comprendió en ese momento, su madre no era de Elimara.
-Sé cómo ayudarte-dijo Sadhie
detrás suya.
-¿Si?
-Claro, el Gran Mago a veces
mandaba a sus hombres a algunas casas de La Ciudad sin Alma y nos cortaban el
pelo un poco, nos teñían de otro color… Y al final aprendimos a combatir el
tinte.
-¡¿Qué hay que hacer?!-gritó
ella, suplicando entre lloros.
-Necesitaremos lo siguiente.
1 comentario:
pero no mates a la madre!!!! jaja por lo demas me ha gustado mucho el capitulo
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