Abrió la puerta de su habitación,
consciente de que aún estaba peleada con sus padres. Había pensado no salir de
su cuarto hasta que sus padres salieran hacia el supermercado, pero ya eran las
doce y media y ellos seguían en la cocina, por no decir que el hambre ya podía
con ella. Respiró hondo, una extraña sensación empezaba a surgir en su
interior, pero no sabía definirla, tal vez fuese porque era la primera vez que
se peleaba con sus padres. Caminó por el pasillo hasta llegar a la cocina,
recordando sin querer lo mucho que le había costado convencer a sus padres para
tener su habitación en el piso bajo de su casa. Llegó a la cocina y vio allí a
su madre, apoyada en la encimera, con una taza de café caliente en la mano.
Volvió a respirar hondo y se armó de valor para no dirigirle la palabra, esto
le costaba más de lo que había pensado. Intentó no fijarse en su madre cuando
se levantó lo más rápido que pudo al ver a Fanny entrar. La vio por el rabillo
del ojo: llevaba una coleta mal hecha que dejaba sueltos algún que otro mechón
castaño de su pelo. Llevaba el mismo pijama de la tienda “oysho” se había puesto la noche anterior, algo sencillo, una
camiseta blanca de tirantes y unos pantalones cortos.
-Hola-dijo su madre.
Fanny tampoco le miró en ese
momento, abrió un armario de la cocina para coger una taza y luego se dirigió a
la nevera para coger la leche.
-No te molestes-dijo su madre
antes de que Fanny cogiera el tetrabrik de leche-, ya te he preparado yo el
desayuno, tortitas con sirope de chocolate-añadió con una sonrisa.
Fanny se limitó a sentarse,
haciendo un gran esfuerzo por no dar un abrazo a su madre.
.He estado pensando-prosiguió
Marta- que esta tarde podríamos pasar un rato juntas, ¿te parece?
-No puedo-contestó Fanny,
lanzando una mirada asesina-tengo clase con Hugo y Garci quiere enseñarme
algunas cosas de Elimara y mi Don-esto último lo dijo con un tono algo más
fuerte.
-Vaya, ¿y cuando desayunes?
-Tampoco, he quedado con Clary,
tiene algo que contarme sobre Ángel-respondió, otra vez en un tono borde.
-Qué día tan completo tienes
¿eh?-paró un momento para ver si su hija decía algo, pero solo le regaló una
mirada extraña-.Bueno, pues esta noche.
-He quedado con Max, es día uno y
tiene la tradición de salir a su jardín para mirar a la luna, y esta noche
harán una barbacoa por ser primero de mes y último mes de las clases, fiesta
doble.
-Bueno, pues tendremos que dejar
para mañana aunque sea lunes la clase especial de Elimara-dijo, recalcando la
palabra mágica que atraía toda la atención de su hija adolescente.
-¿Qué?-dijo Fanny, emocionada y
sorprendida-¿En serio? Pero creía que…
-Eso era antes de que me enterara
de todo lo que sabes, ya que te han dicho el secreto, es mejor que sepas más
para no meterte en líos cuando entremos por La Brecha, ¿no?
-¿Estarías dispuesta a volver?
Pero si ayer no querías ni hablar de ello, ¿cómo has cambiado tan rápido de
opinión?
-No quiero volver, pero sé que tú
quieres ir, y no pienso dejarte con un grupo que se hace llamar Los Buscadores
pero que no encuentra ni un sacapuntas y con cuatro personas que son
eficientes, pero tienen unos métodos muy extraños de actuar a veces. Así que
encontraremos esa brecha y la cruzaremos todos.
Fanny se levantó corriendo
de su sitio, tan rápido que casi tira su delicioso y dulce desayuno al suelo, y
abrazó a su madre con fuerza y alegría. Su madre correspondió al
abrazo.-Gracias-dijo Fanny, simplemente.
Y se quedaron así, en ese momento tan tierno madre e hija, como si
quisieran congelar el tiempo.
Se movía nerviosa, de un lado para otro y miraba el reloj cada dos por
tres. Se sentó al borde de la fuente que tenía detrás y suspiró, su amiga
llegaba tarde.
Fanny apareció apenas unos segundos después.
-Llegas tarde-dijo Clary enfadada-, habíamos quedado a las doce.
-Y son las doce y tres minutos-contestó Fanny, extrañada.
Su amiga no aguantó más, se levantó de la fuente y, con las lágrimas a
punto de brotar de sus ojos abrazó a Fanny.
-Soy idiota-dijo Clary simplemente.
-Eh, eh, tranquila, cuéntame que te ha pasado.
Clary soltó a su amiga y se volvió a sentar en la fuente, secándose las
lágrimas. Fanny se sentó a su lado.
-Verás-comenzó Clary-¿te acuerdas del día en que nos perdonamos, cuando
te tiré al suelo?-se detuvo unos segundos para ver la respuesta de Fanny, al
ver su respuesta afirmativa, continuó-Pues antes de eso, estuve con Ángel, y me
dijo algo a lo que al principio no di importancia pero, ahora, acabo de
recordar unas palabras que… que…
No pudo a continuar, las lágrimas volvieron a salir de sus ojos y rompió
a llorar. Fanny intentó animarla como pudo, y después de un tiempo, preguntó,
imaginándose lo peor:
-¿Qué te dijo para que estés así ahora?
Clary levantó la cabeza y miró fijamente a Fanny, una lágrima solitaria
salió de uno de sus preciosos ojos color cielo.
-Dijo que estaba enamorado de mí.
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