miércoles, 10 de julio de 2013

Capítulo 13: Palabras extrañas (Parte I)

Un sonido algo agudo sonó a las siete de la mañana de ese sábado tan deseado para Fanny. Se quejó con un sonido quejica e intentó volver a dormirse “estúpido móvil” pensó.
Al parecer, la persona que le hablaba por Tuenti no pensaba darse por vencida, así que envió cuatro mensajes más, a los que Fanny ignoró. Cuando por fin parecía haberse rendido, el  tono de llamada de Fanny, que tanto le gustaba, comenzó a sonar. Volvió a emitir el mismo sonido anterior.
-¿Es que la gente no tiene cosas mejores que hacer un sábado a las siete de la mañana?-dijo para sí en voz baja.
Miró el nombre de la persona que llamaba en la pantalla de su móvil: Casandra. Fanny sonrió al acordarse del enfado que cogió Clary cuando descubrió que la había guardado en sus contactos como Casandra. Descolgó y se puso el móvil en la oreja para atender la llamada:
-¿Qué es tan importante como para que me despiertes a estas horas?
-Acabo de recordar una cosa muy importante de Ángel, algo que me dijo…. Que me dijo ese día en el que casi te parto la cabeza…
-No exageres con lo de la cabeza-dijo Fanny entre risas-solo fue un golpe tonto, nada que no se arreglara con un poco de hie…
-Deja el tema de la cabeza-cortó Clary-, necesito contártelo, en persona, ¿puedes quedar hoy?
-No lo sé, normalmente no hago planes a las siete de la mañana, sobre todo los sábados-contestó con tono sarcástico.
-Ja, ja, ja, luego me llamas y quedamos, adiós.
Y antes de que Fanny pudiera decir algo, terminó la llamada.


“Se encontraba en una playa desierta, en la que solo se oía el ruido del mar. La brisa traía el olor marino propio de un lugar como aquel y revolvía la rubia melena de Eva. A ella le encantaban las playas desde pequeña, sonrió para sí. Pero no estaba sola, sentada frente a ella estaba una mujer, de unos treinta y cinco años, que miraba hacia el mar. Eva no la veía la cara, así que no podía saber cómo se sentía en aquella playa. Esa mujer, que Eva no conocía pero que, a la vez le resultaba muy familiar, tenía su mismo color de pelo, pero lo llevaba mucho más corto, justo por debajo de las orejas. No sabía por qué pero se sentó a su lado, como en un impulso que no podía controlar. Vio a aquella mujer con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa en la boca, aspirando el aire marino que traía esa agradable brisa.
-Hola-dijo Eva, dulcemente y sin saber por qué.
La mujer le miró y, con una amplia sonrisa le abrazó y dijo:
-No sabes cuánto te he echado de menos.
-¿Por qué me dejasteis atrás? Yo también quería ir de viaje-respondió Eva con una voz infantil.
Se dio cuenta de que se cavaba de convertir en una niña de cuatro años, pero no le impresionaba.
-Era un viaje muy peligroso pequeña-contestó la mujer.
-Lo he pasado muy mal mami, en  ese orfanato había personas muy malas.
-Tranquila-dijo su madre mientras le acariciaba suavemente la mejilla-, ahora estoy aquí, y seremos muy felices juntas, ¿de acuerdo?”

Eva se despertó de su extraño sueño. Se sentía relajada, bien, hasta que se dio cuenta de lo que había soñado, ¡su madre! Aún la recordaba después de tantos años y eso había despertado en ella antiguos sentimientos de alegría y añoranza en vez de los que tenía últimamente de odio y tristeza, ¿sería verdad lo que había soñado, su madre la echada de menos?

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