jueves, 25 de julio de 2013

Capítulo 13: Palabras extrañas (Parte III)

-Buenos días-dijo Cristel con una sonrisa al entrar al salón.
Todos correspondieron su saludo, contentos de que por fin hubiera despertado. Cristel fue caminando a la esa donde todos estaban desayunando, incluida Sadhie, que ahora resplandecía a todos con su pelo brillante y su sonrisa alegre. En su trayecto, la vista se le nubló de repente y casi cae al suelo, de no ser por Khalil que, corriendo, había ido a ayudarla. Cristel vio a todos levantados de sus asientos, preocupados por ella. Les tranquilizó con una de sus amables sonrisas y dijo:
-Tranquilos, estoy bien, solo necesito recuperar energías.
Todos volvieron a ocupar sus asientos mientras Cristel ocupaba su lugar de siempre en la mesa.


-¿En serio?-preguntó Fanny. Al ver que su amiga asentía, continuó hablando- Vaya, así que Ángel se declaró y tú no te diste ni cuenta, ¿cómo es posible?
-No lo sé, apenas le escuchaba, no era yo. Estaba dolida y enfadada, y todo por un tío.
-Bueno, es el pasado, olvidémoslo. Lo importante ahora es que te has dado cuenta de que le gustas.
-Pero Fanny, como has dicho tú, es el pasado, puede que ahora no le guste, que no sienta nada por mí después de ese momento.
-Ya verás cómo no, lo que tienes que hacer ahora es esperar un poco para estar segura de cuánto te gusta, y cuando lo sepas, avísale de que has recordado lo que me acabas de decir.
-Está bien-dijo Clary después de un suspiro-Muchas gracias Fanny. Oye, ¿y si damos una vuelta por aquí? Ya que has venido, hagamos algo.
-No puedo, he quedado con Hugo-contestó Fanny, no diciendo toda la verdad.
-Vaya... ¿y mañana? Podríamos salir los cuatro, es decir: Ángel, Hugo, tu y yo, ¿qué te parece?
-Vale, ahora se lo pregunto.
Y mientras las dos amigas se despedían, Fanny pensó en cómo sería aquella quedada que le acababa de proponer su amiga, algo muy extraño.

Sadhie y Beda estaban dando una vuelta por la calle, como nada domingo para quela nueva participante de Los Buscadores conociera todo el barrio
-Y este es nuestro instituto, al que, si no hay suerte, vendrás el próximo año.-Vaya, es enorme, en La Ciudad sin Alma son más pequeños.
-¿Tu ibas al instituto allí?
Sadhie negó con la cabeza.
-Yo solo lo miraba desde fuera-contestó, mientras su pelo se oscurecía para llegar a su tono triste-no teníamos dinero suficiente para pagar al Gran Mago y, a demás no me iba servir de mucho allí.
-Bueno, la verdad es que nosotros no lo necesitamos-dijo Beda-, podríamos aprender fácilmente en casa lo que se da en Elimara, pero decidimos matricularnos aquí porque...
-¡Vaya! Pero si es el pequeño Beda-dijo alguien a su lado.
-Hola Doña Luisa-dijo él, sin mucho ánimo.
-Oh no me llames así, nos conocemos, hay confianza, solo Luisa.
-Vale, hola Luisa.
-¿Quién es tu amiguita, Beda?
Beda se tensó en ese momento, ¿quién se iba a inventar que era?
-Soy una amiga de Beda-contestó Sadhie por él-, es como mi hermano-continuó mientras le abrazaba. Para continuar con su historia, Sadhie tuvo que cambiar la entonación de sus palabras y la expresión de su rostro a triste-Mis padres han tenido un accidente de tráfico muy grave y yo no tenía con quién quedarme.
-Sí, así que mientras se recuperan en el hospital, se queda con nosotros.
-Vaya, qué buenos sois, por cierto, ¿cómo te llamas?
Beda empezó a preocuparse otra vez, ¿qué nombre diría ahora? No se les ocurriría un país de dónde podría proceder el nombre de Sadhie, aunque existiese.
-Me llamo Olga, encantada Luisa-dijo Sadhie.
-Igualmente-contestó La Chismosa-.Bueno, se me hace tarde, hasta luego chicos.
Y sin dejar que se despidieran, se marchó.


martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 13: Palabras extrañas (Parte II)

Abrió la puerta de su habitación, consciente de que aún estaba peleada con sus padres. Había pensado no salir de su cuarto hasta que sus padres salieran hacia el supermercado, pero ya eran las doce y media y ellos seguían en la cocina, por no decir que el hambre ya podía con ella. Respiró hondo, una extraña sensación empezaba a surgir en su interior, pero no sabía definirla, tal vez fuese porque era la primera vez que se peleaba con sus padres. Caminó por el pasillo hasta llegar a la cocina, recordando sin querer lo mucho que le había costado convencer a sus padres para tener su habitación en el piso bajo de su casa. Llegó a la cocina y vio allí a su madre, apoyada en la encimera, con una taza de café caliente en la mano. Volvió a respirar hondo y se armó de valor para no dirigirle la palabra, esto le costaba más de lo que había pensado. Intentó no fijarse en su madre cuando se levantó lo más rápido que pudo al ver a Fanny entrar. La vio por el rabillo del ojo: llevaba una coleta mal hecha que dejaba sueltos algún que otro mechón castaño de su pelo. Llevaba el mismo pijama de la tienda “oysho” se había puesto la noche anterior, algo sencillo, una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones cortos.
-Hola-dijo su madre.
Fanny tampoco le miró en ese momento, abrió un armario de la cocina para coger una taza y luego se dirigió a la nevera para coger la leche.
-No te molestes-dijo su madre antes de que Fanny cogiera el tetrabrik de leche-, ya te he preparado yo el desayuno, tortitas con sirope de chocolate-añadió con una sonrisa.
Fanny se limitó a sentarse, haciendo un gran esfuerzo por no dar un abrazo a su madre.
.He estado pensando-prosiguió Marta- que esta tarde podríamos pasar un rato juntas, ¿te parece?
-No puedo-contestó Fanny, lanzando una mirada asesina-tengo clase con Hugo y Garci quiere enseñarme algunas cosas de Elimara y mi Don-esto último lo dijo con un tono algo más fuerte.
-Vaya, ¿y cuando desayunes?
-Tampoco, he quedado con Clary, tiene algo que contarme sobre Ángel-respondió, otra vez en un tono borde.
-Qué día tan completo tienes ¿eh?-paró un momento para ver si su hija decía algo, pero solo le regaló una mirada extraña-.Bueno, pues esta noche.
-He quedado con Max, es día uno y tiene la tradición de salir a su jardín para mirar a la luna, y esta noche harán una barbacoa por ser primero de mes y último mes de las clases, fiesta doble.
-Bueno, pues tendremos que dejar para mañana aunque sea lunes la clase especial de Elimara-dijo, recalcando la palabra mágica que atraía toda la atención de su hija adolescente.
-¿Qué?-dijo Fanny, emocionada y sorprendida-¿En serio? Pero creía que…
-Eso era antes de que me enterara de todo lo que sabes, ya que te han dicho el secreto, es mejor que sepas más para no meterte en líos cuando entremos por La Brecha, ¿no?
-¿Estarías dispuesta a volver? Pero si ayer no querías ni hablar de ello, ¿cómo has cambiado tan rápido de opinión?
-No quiero volver, pero sé que tú quieres ir, y no pienso dejarte con un grupo que se hace llamar Los Buscadores pero que no encuentra ni un sacapuntas y con cuatro personas que son eficientes, pero tienen unos métodos muy extraños de actuar a veces. Así que encontraremos esa brecha y la cruzaremos todos.
Fanny se levantó corriendo de su sitio, tan rápido que casi tira su delicioso y dulce desayuno al suelo, y abrazó a su madre con fuerza y alegría. Su madre correspondió al abrazo.-Gracias-dijo Fanny, simplemente.
Y se quedaron así, en ese momento tan tierno madre e hija, como si quisieran congelar el tiempo.


Se movía nerviosa, de un lado para otro y miraba el reloj cada dos por tres. Se sentó al borde de la fuente que tenía detrás y suspiró, su amiga llegaba tarde.
Fanny apareció apenas unos segundos después.
-Llegas tarde-dijo Clary enfadada-, habíamos quedado a las doce.
-Y son las doce y tres minutos-contestó Fanny, extrañada.
Su amiga no aguantó más, se levantó de la fuente y, con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos abrazó a Fanny.
-Soy idiota-dijo Clary simplemente.
-Eh, eh, tranquila, cuéntame que te ha pasado.
Clary soltó a su amiga y se volvió a sentar en la fuente, secándose las lágrimas. Fanny se sentó a su lado.
-Verás-comenzó Clary-¿te acuerdas del día en que nos perdonamos, cuando te tiré al suelo?-se detuvo unos segundos para ver la respuesta de Fanny, al ver su respuesta afirmativa, continuó-Pues antes de eso, estuve con Ángel, y me dijo algo a lo que al principio no di importancia pero, ahora, acabo de recordar unas palabras que… que…
No pudo a continuar, las lágrimas volvieron a salir de sus ojos y rompió a llorar. Fanny intentó animarla como pudo, y después de un tiempo, preguntó, imaginándose lo peor:
-¿Qué te dijo para que estés así ahora?
Clary levantó la cabeza y miró fijamente a Fanny, una lágrima solitaria salió de uno de sus preciosos ojos color cielo.
-Dijo que estaba enamorado de mí.


miércoles, 10 de julio de 2013

Capítulo 13: Palabras extrañas (Parte I)

Un sonido algo agudo sonó a las siete de la mañana de ese sábado tan deseado para Fanny. Se quejó con un sonido quejica e intentó volver a dormirse “estúpido móvil” pensó.
Al parecer, la persona que le hablaba por Tuenti no pensaba darse por vencida, así que envió cuatro mensajes más, a los que Fanny ignoró. Cuando por fin parecía haberse rendido, el  tono de llamada de Fanny, que tanto le gustaba, comenzó a sonar. Volvió a emitir el mismo sonido anterior.
-¿Es que la gente no tiene cosas mejores que hacer un sábado a las siete de la mañana?-dijo para sí en voz baja.
Miró el nombre de la persona que llamaba en la pantalla de su móvil: Casandra. Fanny sonrió al acordarse del enfado que cogió Clary cuando descubrió que la había guardado en sus contactos como Casandra. Descolgó y se puso el móvil en la oreja para atender la llamada:
-¿Qué es tan importante como para que me despiertes a estas horas?
-Acabo de recordar una cosa muy importante de Ángel, algo que me dijo…. Que me dijo ese día en el que casi te parto la cabeza…
-No exageres con lo de la cabeza-dijo Fanny entre risas-solo fue un golpe tonto, nada que no se arreglara con un poco de hie…
-Deja el tema de la cabeza-cortó Clary-, necesito contártelo, en persona, ¿puedes quedar hoy?
-No lo sé, normalmente no hago planes a las siete de la mañana, sobre todo los sábados-contestó con tono sarcástico.
-Ja, ja, ja, luego me llamas y quedamos, adiós.
Y antes de que Fanny pudiera decir algo, terminó la llamada.


“Se encontraba en una playa desierta, en la que solo se oía el ruido del mar. La brisa traía el olor marino propio de un lugar como aquel y revolvía la rubia melena de Eva. A ella le encantaban las playas desde pequeña, sonrió para sí. Pero no estaba sola, sentada frente a ella estaba una mujer, de unos treinta y cinco años, que miraba hacia el mar. Eva no la veía la cara, así que no podía saber cómo se sentía en aquella playa. Esa mujer, que Eva no conocía pero que, a la vez le resultaba muy familiar, tenía su mismo color de pelo, pero lo llevaba mucho más corto, justo por debajo de las orejas. No sabía por qué pero se sentó a su lado, como en un impulso que no podía controlar. Vio a aquella mujer con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa en la boca, aspirando el aire marino que traía esa agradable brisa.
-Hola-dijo Eva, dulcemente y sin saber por qué.
La mujer le miró y, con una amplia sonrisa le abrazó y dijo:
-No sabes cuánto te he echado de menos.
-¿Por qué me dejasteis atrás? Yo también quería ir de viaje-respondió Eva con una voz infantil.
Se dio cuenta de que se cavaba de convertir en una niña de cuatro años, pero no le impresionaba.
-Era un viaje muy peligroso pequeña-contestó la mujer.
-Lo he pasado muy mal mami, en  ese orfanato había personas muy malas.
-Tranquila-dijo su madre mientras le acariciaba suavemente la mejilla-, ahora estoy aquí, y seremos muy felices juntas, ¿de acuerdo?”

Eva se despertó de su extraño sueño. Se sentía relajada, bien, hasta que se dio cuenta de lo que había soñado, ¡su madre! Aún la recordaba después de tantos años y eso había despertado en ella antiguos sentimientos de alegría y añoranza en vez de los que tenía últimamente de odio y tristeza, ¿sería verdad lo que había soñado, su madre la echada de menos?