-Buenos días-dijo Cristel con una sonrisa al entrar al salón.
Todos correspondieron su saludo, contentos de que por fin hubiera
despertado. Cristel fue caminando a la esa donde todos estaban desayunando,
incluida Sadhie, que ahora resplandecía a todos con su pelo brillante y su
sonrisa alegre. En su trayecto, la vista se le nubló de repente y casi cae al
suelo, de no ser por Khalil que, corriendo, había ido a ayudarla. Cristel vio a
todos levantados de sus asientos, preocupados por ella. Les tranquilizó con una
de sus amables sonrisas y dijo:
-Tranquilos, estoy bien, solo necesito recuperar energías.
Todos volvieron a ocupar sus asientos mientras Cristel ocupaba su lugar
de siempre en la mesa.
-¿En serio?-preguntó Fanny. Al ver que su amiga asentía, continuó
hablando- Vaya, así que Ángel se declaró y tú no te diste ni cuenta, ¿cómo es
posible?
-No lo sé, apenas le escuchaba, no era yo. Estaba dolida y enfadada, y
todo por un tío.
-Bueno, es el pasado, olvidémoslo. Lo importante ahora es que te has
dado cuenta de que le gustas.
-Pero Fanny, como has dicho tú, es el pasado, puede que ahora no le
guste, que no sienta nada por mí después de ese momento.
-Ya verás cómo no, lo que tienes que hacer ahora es esperar un poco para
estar segura de cuánto te gusta, y cuando lo sepas, avísale de que has
recordado lo que me acabas de decir.
-Está bien-dijo Clary después de un suspiro-Muchas gracias Fanny. Oye,
¿y si damos una vuelta por aquí? Ya que has venido, hagamos algo.
-No puedo, he quedado con Hugo-contestó Fanny, no diciendo toda la
verdad.
-Vaya... ¿y mañana? Podríamos salir los cuatro, es decir: Ángel, Hugo,
tu y yo, ¿qué te parece?
-Vale, ahora se lo pregunto.
Y mientras las dos amigas se despedían, Fanny pensó en cómo sería
aquella quedada que le acababa de proponer su amiga, algo muy extraño.
Sadhie y Beda estaban dando una vuelta por la calle, como nada domingo
para quela nueva participante de Los Buscadores conociera todo el barrio
-Y este es nuestro
instituto, al que, si no hay suerte, vendrás el próximo año.-Vaya, es enorme,
en La Ciudad sin Alma son más pequeños.
-¿Tu ibas al instituto allí?
Sadhie negó con la cabeza.
-Yo solo lo miraba desde fuera-contestó, mientras su pelo se oscurecía
para llegar a su tono triste-no teníamos dinero suficiente para pagar al Gran
Mago y, a demás no me iba servir de mucho allí.
-Bueno, la verdad es que nosotros no lo necesitamos-dijo Beda-,
podríamos aprender fácilmente en casa lo que se da en Elimara, pero decidimos
matricularnos aquí porque...
-¡Vaya! Pero si es el pequeño Beda-dijo alguien a su lado.
-Hola Doña Luisa-dijo él, sin mucho ánimo.
-Oh no me llames así, nos conocemos, hay confianza, solo Luisa.
-Vale, hola Luisa.
-¿Quién es tu amiguita, Beda?
Beda se tensó en ese momento, ¿quién se iba a inventar que era?
-Soy una amiga de Beda-contestó Sadhie por él-, es como mi
hermano-continuó mientras le abrazaba. Para continuar con su historia, Sadhie
tuvo que cambiar la entonación de sus palabras y la expresión de su rostro a
triste-Mis padres han tenido un accidente de tráfico muy grave y yo no tenía
con quién quedarme.
-Sí, así que mientras se recuperan en el hospital, se queda con
nosotros.
-Vaya, qué buenos sois, por cierto, ¿cómo te llamas?
Beda empezó a preocuparse otra vez, ¿qué nombre diría ahora? No se les
ocurriría un país de dónde podría proceder el nombre de Sadhie, aunque
existiese.
-Me llamo Olga, encantada Luisa-dijo Sadhie.
-Igualmente-contestó La Chismosa-.Bueno, se me hace tarde, hasta luego
chicos.
Y sin dejar que se despidieran, se marchó.