sábado, 16 de marzo de 2013

Capítulo 9: ¿Qué se supone que debo hacer?(Parte VI)


-Yo… oí un grito y… Cristel… fuego… yo…-tartamudeó Fanny.
Max soltó un suspiro.
-Tendré que explicártelo a ti también-dijo-vamos, te costará creerme, así que necesitaremos tiempo.
Fanny no tenía fuerzas para retenerse allí y salir corriendo y, además, algo le inspiraba confianza en Max, así que le siguió.


Cerró el álbum de fotos. Fanny, su pequeña, había tenido la suerte de nacer en esa parte del mundo, no en Elimara, donde la habrían matado. Una lágrima resbaló por su mejilla. Garci había sido su mejor amigo en aquella época pasada de su vida, y él le había ayudado a escapar junto con Fanny y Marco, un chico que había descubierto la forma de llegar a Elimara, al que muchos de los de La Ciudad sin Alma y de Elimara le echaron la culpa de todo y que, ahora, dormía a su lado, como había hecho durante los últimos catorce años cuando no estaba viajando. Se llevó la mano al cuello, deseando acariciar la luna que tanto añoraba y… y recordó que eso era parte de su antigua vida como Tikia, una vida que ya no volvería a existir nunca para ella, a menos que decidiera cumplir su promesa con Garci y… Pero no, no podía hacerlo, no podía integrar a Fanny en ese mundo, y tampoco dejaría que esas molestas personas de Elimara lo hicieran. Suspiró, ya no era Tica, ni Garci era Garci, y Marco también había tenido que hacer un gran esfuerzo por dejar atrás Elimara. Ahora ella era Marta, la madre de Fanny.


Miró la hora en su móvil: las cuatro y media de la madrugada. Clary no había dormido casi nada, y cada vez estaba más segura de la causa de su insomnio: Ángel. Cada vez que cerraba los ojos, su imagen aparecía en su cabeza, y todo en él le parecía perfecto: su pelo, sus ojos, su sonrisa, sus tontos comentarios en clase… Suspiró, necesitaba hablar con alguien, y sabía exactamente con quién: Fanny. Abrió el Whats App  en su teléfono móvil y le envió un mensaje a su amiga, deseando con todas sus fuerzas que no estuviera dormida.

-Y de ahí todo lo que acabas de ver-terminó Max.
Las últimas dos horas, Max le había estado explicando a Fanny, como podía, todo lo que le tenía que contar. La miró a los ojos, parecía desconcertada, y unas ojeras empezaban a crearse en sus ojos.
-Pero, como siempre-empezó a decir Max-no me creerás y…
-No tienes ni idea, de lo que he tenido que pasar por esta historia estos últimos días, Max-le cortó Fanny-es difícil creerlo, pero es más difícil aún no creerlo. Es que… todo encaja a la perfección con tu historia, todo, y de una forma tan rara y fantasiosa que cuesta creerse, pero que parece tan lógica como si estuvieras haciendo una suma. Pero es una idea tan loca…-concluyó Fanny.
-Toda idea, por muy loca que sea, merece una consideración, porque hasta la idea más loca puede ser verdad.
-Pero es tan… imposible, se sale de todo lo que conozco.
-Las cosas que no conocemos siempre nos dan miedo, nos horrorizan, nos parecen locuras, pero, a veces, son verdad.
-De verdad que quiero creeros, Max. A ti, a tu supuesta familia, a Hugo… Pero algo me lo impide saber al cien por cien que estáis diciendo la verdad.
-La lógica te lo impide, porque imaginas Elimara como una tierra de dragones, elfos y todas esas cosas. Pero, cierra los ojos un momento, e imagina un bosque.
Fanny le obedeció. Un bosque, algo normal y corriente, lleno de árboles, hierba, pequeños animales.
-Ahora, en ese bosque, es de noche, y hay luna llena, la luna llena más brillante y preciosa que jamás hayas visto. En frente del bosque, hay una ciudad enorme, pero no como las de aquí, sino bastante más atrasada en tecnología. Y justo en los límites de la ciudad, se levanta un precioso y grande castillo, con seis banderas alzadas en la entrada, una por cada… Mmmm…. Provincia o comunidad, como quieras llamarlo. ¿Lo ves?
Fanny asintió levemente, aún con los ojos cerrados.
-Bien, desde ese punto de vista, parece posible, ¿no?
-Claro-contestó Fanny-¿puedo abrir ya los ojos?
-Sí, bien Fanny-continuó Max mientras ella abría los ojos y se acostumbraba a la luz de la habitación-pues eso es la capital de Elimara, Hipotelia.
-Vaya, pues parece una ciudad normal y corriente.
-Lo es, salvo por una cosa, de la que puedes no haberte dado cuenta.
-¿Cuál?
-La luna-contestó simplemente.
Fanny volvió a cerrar los ojos. Recordó las palabras de Max sobre la luna, y vio lo que le estaba intentando decir: Vio una luna brillante, muy brillante, casi se podía decir que era mágica, tan blanca, tan perfecta... Solo había visto una luna así en un sitio, y era en… Abrió los ojos de pronto. El colgante de sus padres, era exactamente la luna que ella había imaginado. Una lágrima descendió por su mejilla, luego otra y otra más, así hasta acabar sumergida en un mar de lágrimas. Max la abrazó, en un desesperado intento por consolarla.
-Oh Max-dijo Fanny, en un sollozo-¿qué se supone que debo hacer?

No hay comentarios: