lunes, 30 de diciembre de 2013

Capítulo 16: Grandes Locuras (Parte I)

Era un día extraño, y los nervios cargaban el ambiente. Para todos era un día especial, en el que tenían que tomar grandes decisiones. Todos estaban asustados, y no sabían qué les esperaba: unos estaban inseguros, otros cegados por el enfado, otros tenían curiosidad, pero, una cosa tenían clara, una vez elegido su camino en ese día, ya nada volvería a ser igual. Y es que ese día, era uno de julio, primero de mes.


Metía cosas en su mochila a gran velocidad: comida, bebida, camisetas, pantalones, zapatos, ropa interior, dinero… cualquier cosa que le pudiera ser útil para su largo viaje. El odio la cegaba, ocultando al miedo y a la razón, y colaborando con la locura. Cerró el primer bolsillo de la mochila, abrió el segundo: su móvil, papel, bolígrafos, más dinero… Cerró el segundo bolsillo y abrió el tercero: un mapa. Dejó abierto el bolsillo y volvió al anterior, cogió un folio y un bolígrafo. Lo partió por la mitad, en una de ellas escribió una dirección y fue destinada al tercer bolsillo, en la otra escribió simplemente “ADIOS”. Cerró todos los bolsillos y se colgó la mochila en el hombro y, totalmente segura de que estaba sola en casa, Eva salió por la puerta, cerrando de un portazo, dispuesta a encontrar a su madre.

Estaba sentado en el jardín, inquieto, pensando, asustado y nervioso. Se había puesto la ropa con la que había llegado a Alcorcón, después de tanto tiempo: su camisa, ajustada y calentita de color negro con la insignia de Elimara dibujada que se ajustaba a su cuerpo y unos pantalones de un tejido y un color que desde que llegó no había vuelto a ver. Lo había echado de menos. Miró al cielo, ese día sí había luna llena, pero eso no le animaba mucho, pues nada podía impedirle a Max pensar que estaría desterrado para siempre.
 En ese momento, notó cómo la puerta corredera del jardín se abría. Al girarse vio a Fanny, vestida con ropa típica de Elimara: una camisa negra, atada con un lazo del mismo color y con mangas anchas, al igual que la parte de la camisa que cubría el vientre. Debajo una especie de mallas blancas y unas manoletinas del mismo color de la camisa. Por supuesto, también su colgante.
-Hola-dijo Fanny, no con mucho ánimo.
Max saludó con la mano, pero no dijo nada. Fanny se acercó a él, sentándose a su lado. Ninguno dijo nada, cada uno estaba sumido en sus pensamientos, con la mirada perdida en la noche.
-Tengo miedo-dijo Max, rompiendo ese ligero silencio-Llevo callándomelo todo este tiempo, dejándolo atrás, como si no existiera pero, es la verdad. Tengo miedo.
-No entiendo de qué. Eres el príncipe de Elimara, adorado por todos, pronto serás el rey. 
-No lo seré, nunca lo conseguiré. En cuanto llegue, me desterrarán.
-¿Pero qué dices? No te van a desterrar, el rey no tiene más descendencia.
-Pero me negué a matar a un deslamado, y hay testigos. En cuanto ponga un pie allí, me echarán.
-No, no lo van a hacer Max, eso es impo…
-¿Qué? ¿Imposible? Fanny, no es la primera vez que pasa, se le expulsa y se le olvida. Fin.
-No Max, no va a pasar.
-¿Y cómo puedes saberlo, eh?
-¡Porque lo escribí, lo escribí hace días!
La brutalidad de las palabras de Fanny dejó a ambos sorprendidos.
-Tu padre te quiere, y te echa de menos-siguió Fanny-Nadie cree que te negaras a matar a nadie, al parecer, tu compañero divulgó que los desalmados te hicieron algo en la mente y que por eso huiste, y al parecer, te han secuestrado. Han empezado a atacar directamente a La Ciudad sin alma por ti, Max. Así que no tengas miedo por ti, tenlo por todos esos desalmados que están muriendo ahora mismo.
En ese momento, Vito entró por la puerta.
-Chicos, ya estamos todos, nos vamos.
Al terminar de decirlo, se fue tan  rápido como había aparecido, volviendo a dejarlos solos.
-Lo siento Max… Yo también tengo miedo-dijo Fanny- Yo… yo podría morir-añadió con voz llorosa y reteniendo las lágrimas.
Max no tuvo otra idea que abrazarla, pues pensar en la posibilidad de su muerte no le ayudaba mucho.
-No vas a morir, ¿entiendes? No puedes morir.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 15: Confesiones (Parte II)

Ambas despertaron de su extraño sueño de la misma forma, levantándose de un golpe de la cama. Se miraron de repente, muy extrañadas, con los ojos muy abiertos, con miles de preguntas en sus cabezas, diferentes las de una que las de la otra. Ambas se levantaron de la cama y Fanny apagó el espantoso sonido del despertador rápidamente.
-Tenemos que desayunar, vamos Eva-dijo Fanny, sin cambiar su expresión de sorpresa, al igual que su compañera.
Eva asintió, sin decir nada, y ambas intentaron tratarse normal, sin éxito.


Fanny había decidido volver sola a casa, necesitaba tiempo para pensar, aunque la verdad, echaba de menos la compañía de sus amigos. Ese día había sido muy cansado desde que se había despertado de su sueño esa misma mañana. Después había tenido unas charlas sin fin sobre Elimara con todos, incluido Ángel. Lo único bueno del día había sido hablar con Clary y sus problemas amorosos, aunque ni eso había conseguido cambiar los enredados pensamientos de su mente. Para colmo, el recuerdo de su madre, derrumbada en el suelo en un salón destrozado y, la segunda imagen de ella en la cama del hospital, la habían hecho perder sus pocas fuerzas del día. Solo deseaba llegar a casa, tumbarse en su cama y quedarse profundamente dormida. Lo que no esperaba era que, lo único capaz de animarla en ese momento, la estaba esperando en casa.


 Eva acababa de llegar a casa, muy frustrada. El sueño de ese día la había dado en qué pensar: ¿qué hacía Fanny en mis sueños? Si ella también lo h soñado ¿será más que un sueño? ¿Mi madre se está comunicando conmigo en mis sueños? ¿Cómo¿ ¿Acaso existe la magia? Eran preguntas que no dejaban de aparecer una y otra vez en su mente. Nada conseguía distraerla y el cansancio empezaba a apoderarse de todo su cuerpo, pues hoy había intentado lo imposible por olvidarse de lo que rondaba en su cabeza. Decidió dormirse un rato y, rezando para que su madre no volviera a aparecer en su cabeza, cogió una fina manta y se tumbó en el sofá, quedándose plácidamente dormida en segundos. Por desgracia, soñar o no con su madre no dependía de Eva, y eso era algo que ella no descubriría hasta dentro de mucho.


Metió su llave en la cerradura, pero alguien, que ya la estaba esperando desde hace rato, abrió primero, sorprendiéndola enormemente. Padre e hija se dieron un cariñoso y fuerte abrazo, ambos lo necesitaban.
-He ido a ver a tu madre-dijo.
-Lo imaginaba, ¿cómo está?-preguntó Fanny.
-Dicen que podrá salir esta tarde.
Se quedaron un buen rato en silencio, Fanny todavía estaba dolida.
-Fanny, deberíamos ir a verla, necesitas hablar con ella, es tu madre.
-¡Una madre que prefiere morir antes que contarme la verdad!
-Para protegerme.
-¿¡De que!? ¡No me pondría en peligro saber de dónde viene mi madre, ni vuestra historia!
-Sabíamos que querrías volver en cuando supieras qué papel juegas en esto.
-¡Pero no te das cuenta de que ni si quiera lo sé todavía! Pero tengo que volver, y salvarlos de algún modo.
-Puedes morir intentándolo, ¿lo sabes?
-Sí. Pero al menos, sabré que no me rendí.


La gente acababa de llegar, preguntándose por qué Garci los habría reunido a todos, incluido a Ángel y su familia. Todos estaban sorprendidos, sobretodo Ángel, que no sabía qué hacía ahí.
Por fin, los anfitriones decidieron hablar, rompiendo el claro y alargado silencio que no quería acabar.
-Sé que os extraña que estéis todos aquí pero, tenemos algo importante que deciros-dijo Garci-Hugo, ¿quieres hacer los honores?
Éste asintió.
-Sabemos cómo volver a Elimara.


Ya era de noche, y las calles de Alcorcón estaban prácticamente vacías, los estudiantes ya no salían de casa, dado que los exámenes andaban cerca, y la mayoría de la gente estaba cansada de ese primer día de semana que todos odian. El bar ya había cerrado, y su dueño estaba a punto de acabar su limpieza, solo necesitaba una señal. La recibió, un grito sonó por todo el establecimiento, el tinte la había hecho efecto. Sonrió.
-Pobre Eva-dijo para sí, como si contestara a aquel grito- ahora que te he descubierto, Taia, ¿quién la protegerá?