-¿Cómo sabes esa frase?-preguntó.
-Es el lema de los Camisas Negras,
mi tío era uno de ellos, igual que tu madre, tu padre, el de Max…
-¿Los Camisas Negras?
-Sí, era un grupo que tenían
cuando vivían en Elimara. Al principio surgió como un grupo tonto de
adolescentes, pero acabaron ayudando a todos los que la ley tomaba por locos y
no les ofrecían su ayuda, de ahí el lema. Pero claro, era un grupo secreto,
nadie sabe de él.
-Vaya, así que eran como una especie
de héroes.
-Podría decirse que sí.
-Pero, hay algo que no entiendo,
si mi madre era una desalmada, ¿cómo podía vivir en Elimara?
-Una gran pregunta-dijo Hugo
después de un momento de reflexión.
Fanny volvió a abrazar el brazo
de su novio y se quedaron en la misma posición de antes, en silencio, en ese
momento sobraban las palabras.
-Bueno, ya he hablado con mi
madre, me deja quedarme aquí a acompañaros.-dijo Eva-Oh… creo que interrumpo
algo.
Ambos le mostraron una sonrisa,
invitándola a sentarse junto a ellos.
Poco tiempo después, llegó un
médico, que les dijo que se fueran a casa y volvieran al día siguiente, después
de las clases y que, si había algún problema, les llamarían, pero que de
momento, su madre estaba bien.
-Bueno, pues yo me quedo aquí-dijo
Eva, al llegar a la entrada de su casa.
Acababan de dejar a Hugo en su
casa y ahora era el turno de Eva, lo que hacía que Fanny volviera a casa sola.
Al principio había creído que no le importaría estar sola, pero, cuando
llegaron a aquella puerta, supo que prefería pasar la noche en compañía.
-Eva-dijo Fanny, haciendo así que
no entrara del todo en su casa-Se que parece raro ya que no nos conocemos mucho
pero… ¿te importaría quedarte a dormir conmigo esta noche?
-En absoluto, voy a decírselo a
mi madre-respondió ella amablemente, con una sonrisa dibujada en la cara.
Fanny esperó tranquila y paciente
en la entrada, contenta de no pasar la noche sola después de lo sucedido.
Sus padres ya estaban dormidos,
pero Clary no podía dormir, se maldijo así misma por ello: por no poder dormir,
por a ver encendido la luz y el ordenador y por haber cogido el batido del
Starbucks que le había comprado su madre en Madrid, porque se había acordado de
que ese sitio salía en el libro favorito de Clary, Canciones para Paula, justo
en ese momento, como si todas esas cosas fueran a ayudarla a dormir. A falta de
material de lectura, había abierto su Hotmail, cosa que no hacía desde la
aparición del Tuenti, y se había puesto a leer todos los mensajes que tenía.
Dio el último sorbo de su bebida del Starbucks y, nada más terminarla, se
levantó a por su cámara de fotos. Le hizo una foto a su vaso de plástico ahora
vacío, asegurándose de que se veía bien el logo de la cafetería. Después
conectó su cámara al ordenador y guardó la foto en su carpeta de “Fotos para la
pared”. No había pasado mucho tiempo dese el comienzo de julio, así que dentro
de poco quedaría otra vez con sus dos mejores amigos para redecorar las paredes
de su cuarto. Suspiró, eso es lo que eran, amigos, y nada más que amigos. Miró
el reloj, ya iba siendo hora de acostarse, así que apagó todo y puso la alarma
en su móvil.
Ya en casa de Fanny, las dos
chicas comenzaron a organizarse para dormir. Como de costumbre, su padre se
había ido de viaje el fin de semana, así que no habría nadie con ellas. Por
suerte, la cama de Fanny era lo bastante grande para las dos, así que no
durmieron muy agobiadas. Esa noche, se durmieron siendo algo más amigas la una
de la otra, sin saber que la mañana
siguiente, no sabrían el qué pensar.
Hugo se estaba preparando para
dormir: ya tenía su pijama, los dientes lavados y un vaso de agua por si se
despertaba por la noche. Al pasar por delante de su ordenado, sintió curiosidad
por leer lo que Eli y Ania habían dejado a medias, así que, antes de acostarse,
encendió su portátil y comenzó a leer. Cuando llegó al final se quedó
sorprendido, alegre, asustado, emocionado… una gran mezcla de emociones
circulaba por su interior. Salió corriendo de su cuarto y fue a buscar a su tío
Garci, pronto volverían a casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario