Dalia paró y se derrumbó en el
suelo. Estaba tan cansada, ya había perdido la cuenta de las veces que había
realizado la Terapia del Fuego desde su pequeña aunque reparadora siesta.
Comenzó a llorar, a llorar por Cristel, por Khalil, por Igor, por Max, por
Fanny, por Asier y Vito, por Beda, por Sadhie, por su familia, por La Ciudad sin
Alma, por Elimara y por ella misma. Igor, lo único que tenía parecido a un
hermano pequeño, se acercó a consolarla, pero ni siquiera él podía conseguir
que cesara su llanto en esos momentos. Igor se dio cuenta, y aunque dejó de intentar consolarla, no se
separó de ella.
-¡Ya hemos vuelto!-gritó Beda
desde la puerta, acercándose a la habitación de Cristel-sentimos haber tardado
pero perdimos la noción del…
Lo que encontró allí desanimó a
Beda y a Sadhie: Cristel seguía sin despertar, y su cara empezaba a tener un
tono pálido enfermizo, temieron por su vida. Luego fijaron su atención en Dalia
e Igor, tirados en el suelo y en Khalil, Max, Asier y Vito, todos estaban allí,
con caras largas, bastante desanimados, turnando su atención en Cristel y
Dalia. El pelo de Sadhie había cambiado su tonalidad a un castaño deprimido,
algo apagado. Su cara expresaba el mismo sentimiento. Pero una voz en su mente
empezó a gritarle, diciendo que tenía la respuesta al problema de Cristel,
sabía exactamente que se necesitaba: el plan de Dalia había sido hacerla volver
con la Terapia del Fuego, y habría funcionado bien haciéndola una vez más, dado
que allí solo había cosas que le recordaban a sus malos tiempos en Elimara.
Pero, al llegar Sadhie, había recordado su mala experiencia con los desalmados,
no solo necesitaba sentir que estaba a salvo con la gente de Elimara, sino que
también necesitaba saber que estaba a salvo con Sadhie, y ella sabía
exactamente lo que necesitaban para ello.
-¡Tengo la solución!-gritó en
medio de la sala, feliz, mientras su pelo castaño volvía a ponerse con un tono
más claro, dando a declarar que tenía esperanzas-¡Sé cómo curarla!
El móvil de Fanny empezó a sonar
y se abalanzó hacia él. Esperaba que fuera Ángel, para poder contarle lo que la
pasaba, o Clary, para que ella le contara lo que sentía por Ángel. Pero vio que
era Max.
-Hola Max.
-Oye, no hay tiempo para
saludos-dijo rápidamente-Sadhie ha descubierto cómo curar a Cristel-el corazón
de Fanny casi explota de felicidad al oír eso, pero no detuvo a Max-verás, como
ella ha llegado, Cristel no solo necesita sentirse segura con nosotros, sino
también con ella, porque tuvo malas experiencias con desalmados, lo sabes. Para
que se sienta segura con ella, dice que se necesita un poco de pelo de desalmado,
que es lo que más los identifica. Pero Sadhie dice que ella no puede dárnoslo
por dos razones, una de ellas es porque, si se cortase el pelo, moriría.
-¿Morir?-preguntó Fanny.
-Sí, moriría-dijo Max.-es una
desalmada, su pelo cambia de tonalidad respecto a sus emociones, es como su
alma, si lo cortas, mueren, ¿no te lo expliqué ya?. Bueno, la segunda razón es
porque su pelo es irregular, puede cambiar de sentimientos. Pero el tuyo, según
Sadhie, nunca cambia de estado de ánimo, está siempre feliz, como si tú fueras
así siempre, y como no solo tienes sangre de desalmado, te lo puedes cortar, ya
lo sabes, así que te necesitamos, date prisa, porque creemos que Cristel se
está muriendo, sus pulsaciones bajan y empieza a estar pálida y fría-esto
último lo dijo con voz llorosa-. Corre.-y colgó.
Fanny, alarmada y temiendo por la
vida de Cristel, se calzó lo más rápido que pudo y salió de su habitación hacia
la puerta de salida de su casa.
-¿A dónde vas?-le preguntó su
madre.
-A salvar la vida de Cristel-dijo
con un tono borde que nunca había usado con sus padres y jamás había pensado
usar-porque al contrario que vosotros,
yo no huyo de esta historia en la que formo parte.
Y salió de allí, corriendo para
llegar antes de que Cristel muriera.
“Cristel seguía con ese dolor
dentro, sin poder pararlo. Sentía que se estaba muriendo, y en el fondo lo
agradecía. Su dolor cesaría por fin y estaría segura. Sonrió, el dolor
comenzaba a ser más suave, ya casi no lo notaba, estaba muriendo. Pero una voz
llorosa se instaló en su mente:
-Por favor, por favor…-suplicaba
la voz-por favor no te mueras Cristel…
Cristel la reconoció, era Dalia,
ella la quería. Su sonrisa se borró, el dolor cesaba, pero no quería morirse
ahora que sabía que con Dalia estaría segura. Se acordó de los demás y el dolor
volvió, con su deseo de la muerte. Pero sus voces sonaron en su cabeza,
suplicándole que no se marchara, que la querían y la protegían. En su mente
aparecieron recuerdos bonitos, cariñosos y alegres que había vivido con todos:
Max, Beda, Igor Dalia, Khalil, Asier, Vito… Su dolor cesaba más rápido cada
vez, pero ella seguía luchando por su vida, luchando por despertar.”¿Y qué pasa
con Fanny, con Hugo y con Sadhie?” le preguntó su cabeza. Escuchó también a
Fanny, suplicando porque despertara, al igual que Sadhie. “Ellas también pe
protegerán” contestó “Y si Hugo se junta con Fanny no puede ser malo, estoy
segura, estoy a salvo con ellos, me importan y son mi familia” Empezó a luchar
por salir de su inconsciencia, no quería morir, no podía morir. Su dolor e
marchaba, pero no la llevaba hacia la muerte, sino a su habitación, donde todos
esperaban con impaciencia que abriera los ojos.
Lo consiguió, logró abrirlos.
-Ho…hola-dijo, tartamudeando y
provocando gritos, risas y lágrimas de alegría a su alrededor.
Cristel sonrió, había vuelto,
estaba viva.