viernes, 21 de marzo de 2014

Capítulo 3: Bienvenida a los Camisas Negras(Parte II)

Khalil entró en la habitación donde esa noche dormiría su hermana. Desde los episodios de la Terapia de Fuego, no había podido evitar el impulso de ir a verla cada noche. Pero, ese día solo encontró una pequeña bolsa con la marca de aquel motel encima de una mesa.
-Ejem…-dijo alguien a su espalda- ¿Piensas dejarme pasar, Khalil?
-¿Qué hay en esa bolsa, Cristel?-preguntó, apartándose un poco para que su hermana pudiera entrar en la habitación.
-Vayaa, ni un: Hola Cristel ¿cómo estás? No espera, sería mejor decir esto: he venido aquí solo para comprobar que estás bien, ya sabes por… aquello que paso hace…poco tiempo-dijo Cristel.
-Yo nunca digo eso, y no pongo esa cara de estresado.
-Ya, claro,  ¿y de dónde crees que lo he aprendido?
-¿Qué hay en esa bolsa, Cristel?-dijo Khalil, ignorando totalmente la pregunta de su hermana.
-Pues comida, algo de ropa, agua, mantas… ya sabes, lo normal.
-Sí, lo normal si te vas una semana a la montaña, ¿para qué necesitas todo esto?
-Para ir a buscar a Clary-dijo con total normalidad-He pensado que un grupo solo no lo conseguiría.
-¿Un grupo solo, de qué estás hablando?
-Fanny, Hugo, Max y Ángel han salido a buscarla, ¿cómo puedes no haberlos visto? Hace nada estaban en el pasillo hablando de eso.
-Bueno, eso da igual, ¿piensas ir sola a buscarlos? ¿Estás loca?
-Para empezar podría ir perfectamente sola, se cuidar de mi misma, lo demostré cuando papá murió y mamá se ahorcó. Pero no, no voy sola, voy con…
Alguien entró en la habitación hablando, haciendo inútil la explicación de Cristel. Dalia, Asier y Vito.
-¿Estás lista Cristel? No conseguiremos salir de aquí si no te das prisa, he oído al dueño algo sobre otro turno de fregar platos. Oh… Hola Khalil, ¿también te unes?

Todo pasó muy rápido y, cuando Beda y Riah quisieron darse cuenta, ya estaban muy lejos de su casa y de su padre. Estaban un poco desconcertados, hasta que Beda vio una cara conocida.
-¡Clary!-gritó con entusiasmo.
-Shhh, no grites. Estamos muy cerca del motel y no quiero que sepan que estoy aquí.
-¿Qué ha pasado, Clary?
-Los Camisas Negras. Ahora escúchame bien, tienes que hacerme un favor-miró a la chica que lo acompañaba-los dos tenéis que hacerme un favor. Volved con los demás, no les digáis que he estado aquí, necesito tiempo para hacer… cosas. No puedo deciros el qué, pero popr favor, no digáis que me habéis visto.
Ambos asintieron.
-Pero ellos creen que estás muerta-dijo Beda-¿de verdad no quieres que les diga nada?
-Ya sé lo que piensan, pero es mejor que de momento no lo sepan, solo necesito tiempo.
-¿Cuándo volverás?
Clary suspiró y desvió la mirada
-No lo sé.
Y, finalmente, se marchó.
-¿Quién era esa, Beda?-preguntó Riah.
-Una chica a la que no veremos en mucho tiempo, pero, la próxima vez que la veas, dale las gracias porque acaba de salvarnos la vida.

-¡Te dije que no la llevaras Tris! ¿En qué narices estabas pensando?
-Lo siento Hull, lo intenté pero no me hizo caso.
-¡Porque desististe! ¡Nunca desistas en estos casos Tris!
Clary llevaba un buen rato oyendo esos gritos desde fuera del despacho de Hull. No entendía por qué no le gritaba a ella en vez de a Tris, no tenía sentido. De pronto, los gritos cesaron, y las voces de Hull y Tris ya no traspasaban a gruesa puerta cerrada acal y canto de la habitación. Minutos después, Tris salió, serio.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Clary, deseando que Tris fuera directamente al grano y se saltara la parte de los gritos.
-Me han suspendido tres semanas.-Contestó Tris mientras se iba alejando del despacho de Hull.
-¿Eso qué significa?-preguntó Clary, siguiendo el rápido ritmo de Tris.
-Que en tres semanas no podré hacer nada, bueno, salvo dar clase y ayudar con la comida y eso. Pero nada de misiones.
-Pero, eso no es justo. Debería cargármela yo, tú no has hecho nada, intestaste detenerme.
-Pero no lo conseguí.
-Pero, lo intentaste-insistió Clary.

-¡Pero no lo conseguí!-contestó Tris, cortante.