Khalil entró en la habitación
donde esa noche dormiría su hermana. Desde los episodios de la Terapia de
Fuego, no había podido evitar el impulso de ir a verla cada noche. Pero, ese
día solo encontró una pequeña bolsa con la marca de aquel motel encima de una
mesa.
-Ejem…-dijo alguien a su espalda-
¿Piensas dejarme pasar, Khalil?
-¿Qué hay en esa bolsa,
Cristel?-preguntó, apartándose un poco para que su hermana pudiera entrar en la
habitación.
-Vayaa, ni un: Hola Cristel ¿cómo
estás? No espera, sería mejor decir esto: he venido aquí solo para comprobar
que estás bien, ya sabes por… aquello que paso hace…poco tiempo-dijo Cristel.
-Yo nunca digo eso, y no pongo
esa cara de estresado.
-Ya, claro, ¿y de dónde crees que lo he aprendido?
-¿Qué hay en esa bolsa,
Cristel?-dijo Khalil, ignorando totalmente la pregunta de su hermana.
-Pues comida, algo de ropa, agua,
mantas… ya sabes, lo normal.
-Sí, lo normal si te vas una
semana a la montaña, ¿para qué necesitas todo esto?
-Para ir a buscar a Clary-dijo
con total normalidad-He pensado que un grupo solo no lo conseguiría.
-¿Un grupo solo, de qué estás
hablando?
-Fanny, Hugo, Max y Ángel han
salido a buscarla, ¿cómo puedes no haberlos visto? Hace nada estaban en el
pasillo hablando de eso.
-Bueno, eso da igual, ¿piensas ir
sola a buscarlos? ¿Estás loca?
-Para empezar podría ir
perfectamente sola, se cuidar de mi misma, lo demostré cuando papá murió y mamá
se ahorcó. Pero no, no voy sola, voy con…
Alguien entró en la habitación
hablando, haciendo inútil la explicación de Cristel. Dalia, Asier y Vito.
-¿Estás lista Cristel? No
conseguiremos salir de aquí si no te das prisa, he oído al dueño algo sobre
otro turno de fregar platos. Oh… Hola Khalil, ¿también te unes?
Todo pasó muy rápido y, cuando
Beda y Riah quisieron darse cuenta, ya estaban muy lejos de su casa y de su
padre. Estaban un poco desconcertados, hasta que Beda vio una cara conocida.
-¡Clary!-gritó con entusiasmo.
-Shhh, no grites. Estamos muy
cerca del motel y no quiero que sepan que estoy aquí.
-¿Qué ha pasado, Clary?
-Los Camisas Negras. Ahora
escúchame bien, tienes que hacerme un favor-miró a la chica que lo
acompañaba-los dos tenéis que hacerme un favor. Volved con los demás, no les
digáis que he estado aquí, necesito tiempo para hacer… cosas. No puedo deciros
el qué, pero popr favor, no digáis que me habéis visto.
Ambos asintieron.
-Pero ellos creen que estás
muerta-dijo Beda-¿de verdad no quieres que les diga nada?
-Ya sé lo que piensan, pero es
mejor que de momento no lo sepan, solo necesito tiempo.
-¿Cuándo volverás?
Clary suspiró y desvió la mirada
-No lo sé.
Y, finalmente, se marchó.
-¿Quién era esa, Beda?-preguntó
Riah.
-Una chica a la que no veremos en
mucho tiempo, pero, la próxima vez que la veas, dale las gracias porque acaba
de salvarnos la vida.
-¡Te dije que no la llevaras
Tris! ¿En qué narices estabas pensando?
-Lo siento Hull, lo intenté pero
no me hizo caso.
-¡Porque desististe! ¡Nunca
desistas en estos casos Tris!
Clary llevaba un buen rato oyendo
esos gritos desde fuera del despacho de Hull. No entendía por qué no le gritaba
a ella en vez de a Tris, no tenía sentido. De pronto, los gritos cesaron, y las
voces de Hull y Tris ya no traspasaban a gruesa puerta cerrada acal y canto de
la habitación. Minutos después, Tris salió, serio.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Clary,
deseando que Tris fuera directamente al grano y se saltara la parte de los
gritos.
-Me han suspendido tres
semanas.-Contestó Tris mientras se iba alejando del despacho de Hull.
-¿Eso qué significa?-preguntó
Clary, siguiendo el rápido ritmo de Tris.
-Que en tres semanas no podré
hacer nada, bueno, salvo dar clase y ayudar con la comida y eso. Pero nada de misiones.
-Pero, eso no es justo. Debería
cargármela yo, tú no has hecho nada, intestaste detenerme.
-Pero no lo conseguí.
-Pero, lo intentaste-insistió
Clary.
-¡Pero no lo conseguí!-contestó
Tris, cortante.