Max se secó las lágrimas que
acababa de descubrir en sus ojos y miró hacia atrás, era Khalil. Una pequeña
pizca de alegría le llegó, ¡Khalil había salido de su habitación!
-Por todo básicamente, son
demasiadas cosas que soportar-contestó Max, intentando inútilmente que esa
pizca de alegría se mantuviera en él.
-Tengo tiempo, cuéntame
todo-dijo, encogiéndose de hombros.
-Pues para empezar, he roto la
promesa que te hice: prometí que protegería a Cristel, y ahora lleva una semana
sin despertar. Luego está el hecho de que Ángel me dijo el otro día cosas sobre
Fanny que dudo mucho que ella sepa y aún no sé cómo sabe todo eso. También
lloro porque Asier y Vito tienen que arreglárselas solos para encontrar la
maldita Brecha que nos sacará a todos de aquí y por eso se pasan noches sin
tocar sus habitaciones, y lo peor de todo es que, aunque la encuentren, eso
sólo me llevará a un juzgado y seguidamente al destierro.
Khalil se quedó callado unos
segundos, y después le contestó:
-No has roto tu promesa, has
protegido a Cristel. No la has dejado
casi nunca sola en esta semana mientras yo me comportaba como un idiota
conmocionado por la enfermedad de mi hermana. Lo de Ángel ya se averiguará con el
tiempo, todos te ayudaremos, lo sabes, y seguro que Fanny o Hugo lo descubren
antes que nosotros. El que Asier y Vito sigan solos, no es culpa tuya, fue su
decisión, podrían haber estado ayudándonos a nosotros con cualquier otra cosa,
pero decidieron no retrasar la búsqueda, lo que pasa es que no saben cuando
parar de hacerlo, así que casi no duermen. Y, sé por qué dices eso, huiste de
la caza de los desalmados, pero también sé que no te desterrarán de Elimara
porque, cuando vayamos allí, intentaremos cambiar las cosas, porque nos
habremos documentado aquí lo suficiente y conseguiremos que dejen de pensar
así, así que llegarás a rey, estoy completamente seguro. Y ahora levántate y
vamos a ver cómo está Cristel. Yo seguramente no entre en la habitación, para
no alterarla, pero necesito que me informes de su estado. Vamos, arriba.
Iba rápidamente hacia casa, en
cuanto llegara, sus padres le iban a matar. Fanny aceleró aún más el paso, no
quería preocupar a sus padres.
Intentaba centrarse más en sus
padres para no recordar lo que había escrito sobre el padre de Max, el rey de
Elimara. Pero, por mucho que lo intentara, esas palabras seguían en su mente.
Todavía no estaba segura de querer contárselo a Max o no, era información de su
padre, lo que le podría asegurar que estuviera bien, pero, ¿y si no le gustaba
lo que ponía, que era lo más probable?
Llegó agotada a casa, al final se
había puesto a correr. Buscó entre sus bolsillos, pero no encontró sus llaves,
seguramente se las habría dejado en casa de Hugo. Llamó al timbre, impaciente y
deseosa de tomarse u vaso de agua con hielo y sentarse en el sofá o en su cama.
No tardaron mucho en abrir desde el interior de la casa y Fanny entró tan
rápido como pudo.
-Siento mucho el retraso, no me
he dado cuenta de la hora que era y…
-Fanny, por favor, ¿puedes venir
un momento?-dijo su madre, seria y algo apenada.
Fanny entró al salón, preocupada.
Allí sus padres estaban sentados sobre dos sillas, en vez de en el sofá, la
opción más cómoda, y su madre parecía tener la mirada perdida.
-¿Qué pasa?-preguntó Fanny.
Por dentro, sentía una rara
mezcla de emociones. Estaba feliz porque a lo mejor al fin admitían la
existencia de Elimara pero, ¿tan mal lo pasaban teniendo que contarle esto? ¿y
si no era nada de Elimara lo que iban a decirle?
-Veras cielo,-continuó su madre-tu
padre y yo te hemos mentido, en realidad yo no nací en España, si no que nací,
yo nací…-se veía incapaz de continuar, y Marco lo intuía.
-Naciste en…-dijo Fanny, cada vez
más segura de que lo iban a contar.
-Inglaterra-terminó Marco,
sorprendiendo a su mujer-tu madre nació en Inglaterra.
Fanny no sabía si reírse o
enfadarse. Estaba claro que lo que su madre iba a decir era Elimara y luego iba
a contarle una larga historia, pero en el último momento ninguno de sus padres
había tenido el valor suficiente para decírselo. Se decidió por la segunda
opción y dijo:
-¿Inglaterra? ¡Venga ya papá! Ni si quiera un niño de tres años se creería eso. ¿Por qué no sois capaces de decírmelo? ¿Tengo que seguir yo sola con esto? Necesito vuestra ayuda, lo sabéis, pero no, preferís no contarme nada y pensar que no sé lo que es Elimara, o los Donistas, o La Ciudad sin Alma… ¡Prácticamente me he enterado de todo! ¿Por qué no queréis contarme nada?
-¿Inglaterra? ¡Venga ya papá! Ni si quiera un niño de tres años se creería eso. ¿Por qué no sois capaces de decírmelo? ¿Tengo que seguir yo sola con esto? Necesito vuestra ayuda, lo sabéis, pero no, preferís no contarme nada y pensar que no sé lo que es Elimara, o los Donistas, o La Ciudad sin Alma… ¡Prácticamente me he enterado de todo! ¿Por qué no queréis contarme nada?
-Fanny, es que…-empezó a decir su
madre.
-¡Es que nada mamá! ¡No te creas
que lo esté pasando en grande con todo esto! Cristel no despierta, escribo
cosas de las que luego ni me acuerdo y que no sé si contar, y para colmo, mis
propios padres me mienten. Pero no intento hacer como si nada y sigo en esto,
¿por qué no podéis ayudarme?
Dicho esto, salió rápidamente del
salón y se fue hacia su cuarto, secándose las lágrimas.