martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 9: ¿Qué se supone que debo hacer? (Parte IV)

Miró el reloj, la una de la madrugada. Sus padres ya estaban dormidos, pero Fanny era incapaz de hacerlo. Necesitaba hablar con alguien de todo lo que estaba pasando, pero, ¿a quién? Había varias posibilidades. ¿Max? No, no pararía de preguntarla si ya le creía y el por qué, a demás, no tenían tanta confianza. ¿Hugo? No, no sabía si hablarle después de todo lo sucedido, más bien, tenía miedo de hablarle después de todo lo sucedido. ¿Clary? No, acababa de recuperar su amistad, no quería que ahora, encima, la tomara por loca. ¿Y a sus padres? Para nada, ellos sí que creerían que estaba loca y, a demás, su madre le haría ir a alguna de sus raras terapias. O… Recordó de pronto la conversación con Hugo:
>>-… . Pero eso, solo lo lograrás con tus padres, y dudo mucho que ellos quieran decirte algo…
No había dado mucha importancia a esa frase antes, pero, ahora, la cabeza de Fanny no paraba de formularle preguntas: ¿qué significaba? ¿Qué sus padres eran de Elimara? ¿De La Ciudad sin Alma? ¿Existían de verdad esos sitios?
La última pregunta, era la que más le reconcomía, y tenía diferentes respuestas para ella:
“No, sí, sí existe, pero no quiero creerlo. No, y todos están muy locos.”
Cada respuesta le parecía peor que la anterior, Deseaba creer con todas sus fuerzas que no existía, pero eso significaría que estaba enamorada de un loco, y conocía bastante bien a Hugo para saber que no lo era. Repasó mentalmente todas sus opciones, y, de pronto, vio que se había olvidado de alguien….
“¡Ángel!” Gritó en su cabeza. Con todo ese lío se había olvidado de su mejor amigo, que tonta había sido. Si le llamaba a él, podría enterarse de cómo le iban las cosas con Clary al final, y, incluso puede que él, aunque le tomara un poco por loca, le pudiera ayudar con su lío mental.
Cogió el teléfono fijo y marcó el número de su casa, tal vez para las demás personas, llamar a la una de la madrugada fuera una locura, pero, en esa casa, cuando es fin de semana, la una son prácticamente las ocho de la tarde.


Ángel apagó el ordenador, feliz. Acababa de hablar con Clary, y habían arreglado todo:
>> Petición de vídeo chat de: Clary_happy
Ángel no sabía si aceptar su vídeo chat. Estaba enfadado, triste, arrepentido… pero, a pesar de todo, enamorado. No pudo soportarlo más y le dio a aceptar con el ratón.
-Hola-dijo Clary desde su habitación.
Ángel fue a decir algo pero no le dejó  y Clary continuó hablando:
-Oye, sobre todo lo que ha pasado, tienes razón. Soy la persona más idiota del mundo y, si fuera tú, me odiaría. Te he dicho un montón de cosas horribles, y no sé por qué. Pero es que estaba tan enfadada y… y no sé por qué la verdad. Tal vez estuviera celosa o… ni idea. Lo que sí sé es que he tratado fatal a un gran amigo y que no me lo podré perdonar nunca y…
-No sigas-cortó Ángel-sé lo mal que se pasa con estos temas.
-Pero es que… me siento fatal y… dios, siento tanto todo lo que te dije.
-Eh, tranquila, dejémoslo, ¿vale?
Clary asintió y se secó sus ojos llorosos con la manga. Ángel abrió un cajón y, sin que Clary se diera cuenta, le sacó una foto mientras terminaba de quitarse las lágrimas de la cara.
-¿Qué…?-empezó a decir Clary.
-Bueno, se está acabando el mes, y vamos muy retrasados con la decoración de tu cuarto, ¿no crees?-dijo guiñando un ojo.
Clary soltó una risita. Ángel le sonrió.
-La verdad es que sí, esto de enfadarse es una gran desventaja para mi habitación-contestó Clary siguiéndole el juego-bueno, para este mes he pensado que…

Y así habían hablado durante dos horas, como en los viejos tiempos. Después Clary se había ido a dormir.
-¡Ángel!-le gritó su madre desde el salón-¡es tu amiga Fanny, baja y coge el teléfono!
“¿Fanny?” se preguntó “¿Qué querrá? Si normalmente ahora estaría dormida”
Decidió que su amiga respondiera a sus preguntas y bajó a por el teléfono.