lunes, 22 de octubre de 2012

Capítulo 5: ¿Qué soy una qué? (Parte III)

-Medio desalmada medio de Elimara-contestó Max algo bajo de humor.
Sabía que pasaría esto, que no le creería, que le tomaría por loco, que no le creería y que dejaría de hablarle para siempre.
-No…no…no lo entiendo, es…estás de broma, ¿no?
-¿En serio crees que podría inventarme todo esto?
-N…no, claro que no, pero podrías haberlo leído en mi historia.
-¿Tu qué?
-Mi historia, la profe de literatura me mandó terminar la historia que empecé el día que nos conocimos, ¿recuerdas que me lo pidió el otro día, antes de salir al  recreo?, pues he escrito exactamente lo que me acabas de contar, tú la has leído, ¿no?, ¿dónde?, ¿y cómo la has podido memorizar entera?
-¿Qué?, ¿Qué tú has escrito todo esto en una historia para clase?, eso… es imposible, y no me lo estoy inventando ni lo he leído, pero ya sabía que me tomarías por loco.
-Ya claro, y esperas que crea que soy una desalmada y de Elimara, igual que le pasa a Tamara en mi historia, ¿no?
-Fanny, te juro que es toda la verdad, y no me puedo creer que hayas escrito todo esto, eso es lo que no entiendo.
Pero Fanny no quiso escuchar ni una palabra más de lo que Max decía, salió corriendo de la habitación 256 y, después, del hospital y decidió volver a su casa andando. No podía creerse que Max la estuviera mintiendo de esa forma, le creía diferente. Para colmo, había leído su historia, y ella no toleraba que cogieran sus cosas sin permiso, ¡y menos sus historias! Estaba tan enfadada que casi se choca con un señor que pasaba por allí. Se disculpó amablemente ante la mirada desconcertada y sorprendida del señor y siguió su camino.
Lo que ella sabía ene se momento era el papel tan importante que iba a jugar ese señor en su vida los próximos días.


Max estaba tumbado en su cuarto, mirando al techo. Le había hecho mucho daño que Fanny no le creyera, pero eso ya se lo esperaba. Justo esa tarde le habían dado el alta, pero le habían prohibido ir al instituto los próximos tres días, por lo que no podría devolverle el libro a Fanny hasta el viernes. Y es que, Fanny había salido tan rápido de la habitación 256 que se había dejado allí el libro que se había traído.
Entonces, Max lo cogió y empezó a mirar la portada: en ella aparecía una chica preciosa y perfectamente dibujada, en la entrada de un bosque, que a primera vista parecía sacado de un sueño, pero que si te fijabas bien, estaba lleno de criaturas extrañas. La chica de la portada parecía una doncella, como las que había visto en los cuentos de Elimara cuando era pequeño, y parecía tener un pequeño corte en el labio inferior.
Pensó que esos tres días iban a ser muy aburridos, así que decidió que se lo leería. Y sin pensárselo dos veces, abrió el libro y empezó a leer la primera página.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulo 5: ¿Qué soy una qué? (Parte II)

Fanny estaba algo asustada, Max no paraba de mirar su colgante, ¿qué pasaba?, ¿estaba sucio?, no, no era eso, estaba perfecto, como esta mañana cuando Clary se lo había devuelto, pero, entonces, ¿por qué lo miraba tanto?
De pronto, a Max se le quedó la mente en blanco, se le nubló la vista, sus piernas se doblaron y cayó al suelo. Fanny, asustada, empezó a darle golpes en la cara y a sacudirle.
-¡Max, Max!¡Max despierta!¿que ha pasado?¡Max, Max!-gritaba Fanny desesperada. Nada, no funcionaba, Max seguía sin despertar. Intentó calmarse y pensó con claridad. Lo que tenía que hacer era no mover a Max, ¿o tenía que llevarlo a que lo viese algún profesor? No lo sabía, no se acordaba, ¿lo de no moverlos era para los heridos o también para los desmayados? Estaba muy asustada, pero sabía que no iba poder cargar con él. Salió corriendo y se puso a gritar a pleno pulmón.
-¡Ayuda por favor!¡Un chico se ha desmayado!¡Por favor ayuda!
Todos la miraban mientras entraba corriendo a su módulo y se dirigía a la sala de profesores. Abrió la puerta y gritó dentro.
-¡Señora Pérez! ¡Ayúdeme por favor, Max se ha desmayado de repente!
-¡¿Qué qué?!-dijeron todos los profesores, dentro.
Salieron corriendo y siguieron a Fanny hasta donde se encontraba Max.
-¡Que alguien me ayude a llevar a este chico a dentro y llamad a una ambulancia!¡Vamos!-gritó el jefe de estudios.
Dos profesores y tres estudiantes se llevaron dentro a Max mientras a Fanny se le escapaba una lágrima. Detrás de ella empezaron a llegar Clary, Ángel y los primos de Max preguntando qué había pasado.
Fanny se secó las lágrimas y les explicó lo que había pasado. Cuando terminó, todos juntos se dirigieron al módulo donde estaba Max.



Max fue despertando lentamente hasta aclarar bien su vista. Intentó sentarse, pero le dolía todo el cuerpo, así que se quedó tumbado.
Miró a su alrededor: allí todo era blanco, desde las pareces hasta las sábanas de su cama. Solo el suelo y la bata que llevaba encima eran de otro color. Miró hacia el sillón que había a su lado, este tampoco era blanco, si no negro. En él estaba sentada Dalia, leyendo una revista que parecía aburrirle.
-¿Dónde estoy?-dijo al fin Max.
Dalia apartó la revista y le miró con sus ojos azules brillantes, Se apartó su melena negra de la cara y le mostró una sonrisa. Después dijo:
-Tranquilo, estás en el hospital. Mientras hablabas con Fanny te desmayaste, pero no te ha pasado nada por suerte. Los médicos dicen que te desmayaste porque no has desayunado esta mañana, pero estoy segura de que no, y mi intuición nunca falla, ¿Qué pasó mientras hablabais Max?
Era verdad, no había desayunado nada y tampoco era esa la causa de su desmayo. La verdad era que Max no se fiaba mucho de Dalia, pero qué remedio, necesitaba contárselo a alguien y no podía esperar, así que le contó lo que había pasado con el colgante de Fanny y su teoría sobre el primer día del mes.
-Vaya-dijo Dalia justo cuando Max acabó de hablar-interesante teoría, y lo del colgante… puff… que suerte tienes. Yo llevo sin ver algo que me de recuerdos de Elimara años. ¿Era tan bonita como la real?
-¿Qué?-le dijo Max, extrañado de que esa fuese su pregunta.
-Que si era igual de bonita como la real, ya sabes, como la de Elimara, tan brillante y preciosa.
-Pues… si no era igual, estoy seguro que es lo más parecido a ella.
Dalia sacó una amplia sonrisa y después se recostó en el sillón y siguió leyendo su revista.
Max no pudo aguantar la tentación y aunque sabía que no debería preguntarlo, dijo:
-¿Por qué tratáis tan mal a Cristel?
Dalia se sobresaltó con esa pregunta, y lanzó un suspiro al tener que contestar, o eso le pareció a Max, porque simplemente dijo:
-No es el momento de contártelo, en unos segundos va a llegar Fanny y tienes que contarle lo de Elimara.
Y justo en ese momento, apareció Fanny por la puerta. Dalia se levantó del sillón y le guiñó un ojo a Max con una sonrisa, después salió de la habitación 256, dejándolos solos.
-Hola-saludó Fanny.
-Hola.
Fanny se dirigió al sillón y se sentó en él. Llevaba el pelo recogido en una coleta con una goma azul, la misma camiseta gris con el lema “Just Do It”, los mismos vaqueros negros y las mismas deportivas que esa mañana.
-Fanny, tengo que contarte algo-dijo Max con voz algo temblorosa.
Fanny levantó la vista del libro que había empezado a leer y dijo:
-Pues cuenta.
-A ver… por dónde empiezo…
-Una buena historia siempre empieza por el principio-le contestó con una sonrisa.
Max le devolvió la sonrisa y lanzó un suspiro. Empezó a contarle todo, desde el cómo había encontrado la brecha hasta los orígenes de la chica, sin saltarse el cómo se metían con Cristel y la historia de Khalil. Tardó una media hora en contárselo todo, y a Fanny no le salían las palabras, solo pudo decir:
-¿Qué soy una qué?

lunes, 8 de octubre de 2012

Capítulo 5: ¿Que soy una qué? (Parte I)

La luz del sol entraba por la ventana iluminando toda la habitación. Max abrió los ojos lentamente y se sentó en su cama. Dirigió su mirada al reloj que había al lado de su cama: las siete de la mañana, tenía que levantarse ya.
Apenas había pegado ojo en toda la noche pensando en la tarea que tendría que llevar ese día. Por lo menos, había sacado algo bueno por hacerlo.
Hace unas cuantas horas…
-¡Quietos todos!-dijo Max muy enfadado
Los demás se dieron la vuelta y se dirigieron había Max.
-No pienso hacerlo-dijo sin rodeos.
-Max, eres el más cercano a ella-dijo vito intentando convencerle-, piensa que es por el bien de todos nosotros, seguramente así podamos…
-No pienso hacerlo-repitió Max sin cambiar de opinión- me tomará por loco, no me creerá y, si me cree le volveré del revés toda su vida.
-Pero Max, piénsalo, es lo mejor para todos-dijo Asier.
-He dicho que no. Estoy de acuerdo en que hay que decírselo, pero no soy el indicado para arruinarle la vida que tiene aquí.
-Max-insistió Asier-, tienes que hacerlo, por nosotros, por ti y…
-¡Max!-saltó de repente Dalia, cortando a Asier-sé que piensas que no debes hacerlo, pero es nuestra única oportunidad de volver, estoy segura de ello, así que…-lanzó un suspiro y siguió hablando-si lo haces, dejaremos en paz a Cristel.
Khalil, Cristel y Max se quedaron sin palabras, ¿en serio les estaba ofreciendo eso? No se lo podían creer, y, por mucho que le costara, Max sabía qué tenía que contestar a esa oferta:
-Está bien, lo haré, pero no volváis a tocarla, ¿queda claro?
Igor y Dalia asintieron.

Así que, aunque seguramente Fanny le tomara por loco y nunca le volviera a dirigir la palabra, lo hecho, hecho estaba.
Salió de su habitación y se fue a desayunar sin saber aún cómo decirle a Fanny que era medio desalmada medio de Elimara.